viernes, 15 de octubre de 2021

 

La sede central de UPCN reconocida como “edificio emblemático Art Nouveau”



·         Palacete de 1906 del Arq.  italiano Gerónimo Agostini

·         Único por la rica influencia de estilos: Art Nouveau, Floreale, Secesión

·         Recuperado por la UPCN por iniciativa de su Secretario General Andrés Rodríguez

·         En esa ocasión presentamos del circuito Art Nouveau del Barrio de Monserrat

·         Entregamos un “Reconocimiento” al Secretario General, Andrés Rodríguez y los restauradores

·         Es el 15º Edificio Emblemático de la Ruta Argentina del Art Nouveau nombrado por AANBA

·         Buenos Aires es la Capital Americana del Art Nouveau por la cantidad y calidad de las edificaciones en este estilo

Entrega del Diploma que declara al edificio emblemático del Art Nouveau al Sr. Andrés Rodríguez, Secretario General de UPCN

Entrega de diploma de reconocimiento a los restauradores

CV


        

El 29 de septiembre ppdo. se llevó a cabo el Nombramiento de la sede central UPCN,  Moreno 1332, CABA, como Edificio Emblemático Art Nouveau 2021 AANBA de la Ruta Argentina del Art Nouveau, en un acto que tuvo lugar en el mismo edificio.

Escalera principal

Primer piso, balcón hacia planta baja

Sector de exposición Primer Piso


 

            La actual sede central de la UPCN (Unión Personal Civil de la Nación, antigua residencia del empresario italiano Lorenzo A. Semino,  fue construida en el año 1906, obra del arquitecto italiano Gerónimo Agostini y ha sido restaurado y puesto en valor por esta Institución.

 

Con un estilo que combina el Art Nouveau, el Floreale Liberty italiano y el Secesionismo Vienes, es un Petit Hotel / Palacete; capolavoro arquitectónico y decorativo, en una construcción de tres plantas con una extraordinaria ornamentación interior. Se destacan la gran cantidad de frescos en paredes y cielorrasos, presentando el salón de entrada pinturas en ellos con alegorías y retratos de grandes personajes italianos: Dante Alighieri, Cristóbal Colon, Giuseppe Verdi y Galileo Galilei.

 

            El comitente fue un comerciante y empresario italiano que hizo fortuna en Argentina a principios de siglo XX, quien contrata a un exitoso arquitecto italiano, Gerónimo Agostini, para la construcción de su vivienda particular y es por esta razón que deseamos también rendir homenaje a todos los inmigrantes italianos por su legado patrimonial a Buenos Aires, obras que engrandecen nuestra cultura y son importantes atractivos turísticos.


Vitrales del primer Piso


 

Paralelamente dentro de este marco presentaremos el nuevo circuito arquitectónico del Barrio de Monserrat con arquitectos como Mario Palanti, Gerónimo Agostini, Juan A. Buschiazzo, Francisco Tamburini, Virginio Colombo, Francisco Gianotti y otros, todos italianos, que hicieron grande a nuestro patrimonio edilicio.

 

Nuestro nombramiento simbólico es parte de las actividades de la Ruta Argentina del Art Nouveau, que cuenta con 7 ciudades argentinas participando activamente, Buenos Aires, Rosario, Bahía Blanca, Córdoba, S. M. de Tucumán, La Plata, Mendoza, y donde la obra de los arquitectos italianos es parte fundamental del patrimonio arquitectónico local.

En la oportunidad también se hizo a los 700 años del fallecimiento del autor de la Divina Comedia, ocasión en la que AANBA realizó un acto con la participación de la Embajada de Italia.

 

Adjuntamos  flyer del evento

Poster del evento


Se informa, asimismo, que se ha subido a YouTube un video del evento con el Titulo: Edificio Emblemático 2021 AANBA Art Nouveau sede Central UPCN

 

Información brindada por Willy Pastrana

Presidente AANBA y Ruta Argentina del Art Nouveau

jueves, 14 de octubre de 2021

El Parque que supimos conseguir

 

El parque que supimos conseguir 

(nota del arq. Tito Gastaldi para Revista Habitat)









En el barrio de La Boca se encuentra el primer parque de flora nativa de la ciudad que fuera creado por la ley 1464 en el año 2004, e inaugurado en noviembre de 2006.

La idea del parque comenzó a existir tiempo antes, en el año 2000 y,  gracias a la denodada labor de muchos vecinos de la zona, esa ley lo institucionalizó.

El PARQUE DE FLORA NATIVA BENITO QUINQUELA MARTÍN reúne condiciones excepcionales: Fue la Primera Iniciativa Popular de la Ciudad que alcanzó la Promoción (17.271 adhesiones), y en el 2003 fue votado como prioridad del Presupuesto Participativo; su diseño se realizó empleándose el programa Diseño Participativo del Paisaje por primera vez para un nuevo espacio público; y es el primero en la Ciudad de Flora Nativa. También es el primero del que dispone el barrio de La Boca.

Espacio del Parque utilizado como estacionamiento previo 
a la creación del mismo

Estado del área antes del Parque


En el barrio de La Boca existía un gran predio ferroviario conocido como Casa Amarilla. El lugar abarcaba un amplio sector entre Av. Alte. Brown y Av. Martín García, Irala y Blanes.

El terreno donde hoy puede apreciarse la réplica de la casa del Almirante Guillermo Brown, marino irlandés nacionalizado argentino y creador de la Armada Argentina, estaba en una zona de grandes quintas, de las cuales hacia 1817, la de Britain ocupaba la mayor parte de lo que hoy conocemos como Casa Amarilla. Según cuenta Santiago Calzadilla: “fue en esta quinta que se plantaron por primera vez las peras de agua, llamadas del Buen Cristiano Williams, que maravillaban a los porteños". (N de R: el lugar donde hoy se encuentra la réplica de la casa del Almte Brown no corresponde exactamente al lugar donde se hallaba la original; estaba en el predio pero no sobre la Av. que lleva su nombre)

En  el transcurso del tiempo esa tierra pública se fue enajenando para distintos usos con una  urbanización desordenada, actualmente en algunas áreas falta resolver una adecuada conectividad y algunas calles tienen la nomenclatura desplazada.

De hecho lo único que quedó en manos del Estado Nacional es lo que la Comisión de Vecinos de la calle Irala y Adyacencias, conseguiría, después de innumerables gestiones para crear el primer parque público de flora nativa de la Ciudad. El espacio donde está ubicado el Parque de 3,8 hectáreas se ubica en la calle Irala, entre Pi y Margall y Aristóbulo del Valle y vías del Ferrocarril Roca.

Allí se guardaban algunos contenedores y camiones, una especie de gran baldío cuya principal actividad era la de un estacionamiento para vehículos en los  días  en que se disputaban partidos de fútbol en el vecino estadio del Club Boca Juniors.

Como es sabido, La Boca  sufrió degradación y deterioro a partir del cierre de su puerto en los años 60´; con las sucesivas crisis se transformó en una zona de  grandes depósitos,  generando un grave problema con el tránsito pesado, situación que desbordó cuando hicieron un desvío ilegal y empezaron a pasar por la calle Irala una enorme cantidad de vehículos pesados, estimado en 1400 camiones por día.

En el año 1999  la Comisión de Vecinos de la Calle Irala y adyacencias concurrió al entonces CGP 3 - en ese momento sito en Av. Martín García - y se sumó a la Comisión de Ambiente. Allí les entregaron copia de los lineamientos estratégicos del proyecto del plan urbano ambiental de la Ciudad que preveía que las playas ferroviarias que fueran desafectadas de transferencia de carga iban a ser destinadas preferentemente para espacios verdes de uso público.

Junta de firmas para la creación del Parque


Esa información fue vital para decidir acciones futuras y  mirar de otra manera ese gran terreno baldío

En Septiembre de 2000, en una tímida carilla acompañada de 220 firmas la Comisión pidió la  “reconversión de la Terminal Multimodal Casa Amarilla en ESPACIOS VERDES. La misma se basó en la imperiosa necesidad que tiene nuestra Ciudad de contar con superficies permeables, áreas forestadas, espacios públicos y mayor conectividad urbana; apelando para ello al PLAN URBANO AMBIENTAL -Ley 71 de 1998- y al Art.30 de la Constitución de la Ciudad.”

En abril de 2001 la Dirección General de Planeamiento e Interpretación Urbanística notificó que la propuesta era convergente con lo explicitado para el sector en el Plan Urbano Ambiental, lo que hizo crecer sus esperanzas. Sin embargo, en Septiembre del mismo año apareció en el diario Clarín una nota titulada: “Tierras abandonadas del ferrocarril se usarán para proyectos urbanísticos". Ese proyecto pretendía dividir el predio en cinco partes: Cuatro manzanas de complejos de edificios y una pequeña plaza en el medio. Esa noticia los motivó a defender con más ahínco su propuesta.

Las aperturas mostraban las calles atravesando las vías, algo que después supieron estaba prohibido.

Por ello se recurrieron a la Defensoría de la Ciudad, Adjuntía del Prof. Brailovsky, especialista en temas ambientales, tomando conocimiento de que existía la Iniciativa Popular, una herramienta de participación ciudadana de la Constitución de la Ciudad, herramienta que desconocían. Así, decidieron presentar un proyecto de ley propio, con un destino diferente al que el Ejecutivo impulsaba con pedido de preferencia.

Para entonces ya habían entablado contacto con la Asamblea Permanente por los Espacios Verdes Urbanos (APEVU) y varias organizaciones vecinales del barrio de La Boca. Con el intercambio de ideas su proyecto original creció. El Parque debía ser de ESPECIES AUTÓCTONAS para recuperar el paisaje original y darle un plus de interés al paseo. Eran momentos de gran intensidad social y Diciembre de 2001 los encontró con la gran ventaja de ser un grupo pre-existente con un proyecto propio para divulgar y mucha ciudadanía ávida de participar.

Sabían que para un colectivo tan pequeño resultaría muy difícil juntar el 1,5 del padrón electoral de la Ciudad, casi 40.000 firmas; sin embargo al mes y medio ya tenían las primeras 4000 firmas que obligan por ley tanto a la Legislatura como al Gobierno a difundir la Iniciativa. Como nunca se había hecho,  las dilaciones eran constantes, hasta que mediante una carta documento se logró  destrabar y avanzar con la difusión.



Mientras consideraban estos obstáculos, averiguaron que la Iniciativa Popular no se contraponía con que algún legislador presentara el proyecto y la Diputada Beatríz Baltroc lo representó.

En tanto, la Iniciativa Popular que había sido lanzada el 1°de Agosto  de 2002 cumplió el plazo de un año con un apoyo muy significativo: pudieron reunir 14.271 firmas, además de 3.000 adhesiones; un logro importantísimo para un reducido grupo de vecinos. Las firmas fueron corroboradas por etapas por la entonces Dirección de Participación Ciudadana de la Legislatura, certificación que sirvió para anexarlas al expediente del Proyecto de Ley.

Para concretar el proyecto era necesario, además de la sanción de la ley, que el ONABE cediera los terrenos. Tuvieron una primera reunión con el Prof. Fernando Suárez, Presidente del ONABE,  quien les adelantó que se firmaría el convenio con el Gobierno de la Ciudad para su traspaso, lo que sucedió el 31 de Julio de 2003, para ser destinado a uso público y comunitario, en concordancia a la propuesta vecinal.

Aquí pasó algo muy importante: al tener su proyecto estado parlamentario, dialogaron con todos los bloques políticos y llegaron a tener 31 firmas de legisladores, el número necesario de votos para la primera lectura,  pero en ese momento debido al cambio de pertenecía política, dos de ellos, que ya habían firmado, retiraron su apoyo en el recinto en la última sesión de 2003.

Durante enero de 2004 se reformuló el proyecto incorporando las condiciones del convenio suscripto entre el ONABE y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Esto delimitó la superficie para el parque y  la reservada para la operatoria del ferrocarril.

DISEÑO PARTICIPATIVO

            La importancia de consensuar ideas y proyectos entre los vecinos del barrio y los entes gubernamentales queda de manifiesto en la concreción de este proyecto.

2° encuentro de Diseño Participativo

En paralelo, se tomó conocimiento de la existencia del Programa de Diagnóstico Participativo del Paisaje e iniciaron las gestiones para poder darle continuidad a la participación. El Programa se había aplicado para remodelación de plazas existentes, pero nunca para un espacio público desde cero. Además, daba resolución a otras cuestiones  que preocupaban a la Comisión ya que si se llamaba a concurso podía demandar mucho tiempo, y en un predio tan codiciado significaba poner todo en riesgo. También podría resultar en un diseño de avanzada, pero alejado de los intereses de los vecinos, que venían luchando por este tema desde hacía largo tiempo. La crisis socio-económica del 2000 golpeó muy fuerte en el barrio, ya de por sí con muchas necesidades, y, por tanto,se deseaba un proyecto a medida  y no uno que demandase esfuerzos y costos elevados.

SIN ROSAS….

            En los albores del siglo XXI el camino a transitar no se mostró como un lecho de rosas sino un camino con varias piedras aún por remover.

En  julio de 2003 se firmó el convenio de sesión  aunque ello no implicó que se pudiesen iniciar las obras de inmediato ya que en octubre se ocupó el predio con más de 1000 contenedores y  el Club Boca Juniors continuaba utilizando el espacio para estacionamiento durante los partidos. Por ello, en 2004 se debió presentar un amparo judicial.

FLORECIENDO:

En Abril de 2004 se votó en primera lectura y en septiembre en segunda lectura la ley para zonificar como  Urbanización Parque el predio de Casa Amarilla, que se convirtió así en el Primer Parque Público de La Boca y el primero de la Ciudad de Flora Nativa y con diseño participativo.

Cuando se ingresó por primera vez al lugar se tomó real dimensión de la amplitud del predio lo cual se constituyó en una emoción muy fuerte. Fue la verdadera experiencia del espacio.

El PARQUE DE FLORA NATIVA BENITO QUINQUELA MARTÍN pronto cumplirá 15 años. Su importancia crece día a día reafirmando que se está en el camino correcto: un urbanismo respetuoso del ambiente, que incluya la participación ciudadana y el respeto por los espacios públicos. Los invitamos a vivir esta experiencia, para que conozcan y disfruten de este Parque en el que se llevan a cabo diversas actividades periódicamente.

El Parque comienza a tomar forma

El Parque previo a su inauguración

El material para esta nota tanto bibliográfico como gráfico fue provisto por la Sra. Silvana Canziani, Presidenta de la Comisión de Vecinos de la calle Irala y adyacencias a quien agradecemos su inestimable colaboración.



Vista aérea del Parque

El Parque en la actualidad



Actividades en el Parque

Para más información: www.vecinosdeirala.freeservers.com

Comisión de Vecinos de la Calle Irala y Adyacenciasvecinosdeirala@yahoo.com.ar

F: vecinosdeirala.adyacencias

www.vecinosdeirala.freeservers.com

W: +54 911 5623 722

SEMANA ART DECO conjuntamente con VIVI FRANCIA

 Me complace invitarlos a participar  de la tercer Edición consecutiva de SEMANA  ART DECO BS AS,  que se suma  a la SEMANA  FRANCESA  para  para celebrar desde el 25 de octubre al 01 de noviembre VIVÍ FRANCIA.

Sumate, te esperamos !!!!













lunes, 11 de octubre de 2021

Un sobre con fotos archivadas del Riachuelo





Horacio González reflexiona sobre el Riachuelo de Buenos Aires a partir de documentos fotográficos conservados en el Archivo General de la Nación.

En octubre del 2018 se realiza en el Museo de la Ciudad de Buenos Aires una exposicion "Levando anclas" sobre el primer puerto de la ciudad de Buenos Aires, el Riachuelo, con fotos del Ministerio de Obras Publicas, subsecretaria de vias navegables.


por Horacio González - Sociólogo, docente y ensayista

Un sobre con fotos archivadas del Riachuelo. ¿Pero qué Riachuelo, en qué momento, con qué siluetas de barcos a vela con poderosas chimeneas envueltas en neblina? 
Porque la neblina también se fotografía, o mejor dicho es lo único que se fotografía, lo demás son los perfiles de embarcaciones que con mayor o menor nitidez brotan de esas brumas. Algunas imágenes son vistas aéreas, otras se disponen a documentar administrativamente un movimiento de barcos, la construcción de los puentes, el panorama de las fábricas y embarcaderos. 
Otras se detienen en los pormenores de un poderoso remolcador. 
El Riachuelo como enjambre de vidas laborales, cordajes y una línea ferroviaria que lo bordea, una colmena portuaria que no cesa en sus humaredas y actos de carga y descarga, así ya no existe. 
Las fotos siempre congelan el tiempo y son hermanas de la nostalgia. Pero también se relacionan con una incógnita legítima. ¿A que tiempo, a qué año, a qué momento pertenecen? 
Damos vuelta las fotos y en su reverso el archivista ha dispuesto unos signos a veces ilegibles, a veces escuetos, en muy pocas ocasiones datando las imágenes con precisión. Algunas pertenecen al archivo del diario Noticias Gráficas. 
Pero las informaciones archivistas, ricas en claves y clasificaciones, son ahorrativas en pormenores, salvo algunas que tienen pegado en su revés un comentario periodístico. 
Dicen que algunos boteros se resisten a la construcción de los puentes. ¿Progreso o tradición? 
Pero al curioso visitante de esas maravillosas fotografías no se le escapa que aquí no solo hay una historia del Puerto de Buenos Aires -en este sobre, casi enteramente predominan las escenas de los años 30-, sino también una historia de la mirada, de nuestra propia mirada. Miramos esos viajeros de las lanchas que cruzan del Dock Sud hacia la Ciudad; están vestidos como si fueran oficinistas, sombreros adecuados, trajes con la disciplina que está ausente en el remero, personaje fundamental. 
Algunos quisieran que las fotos dijeran todo y que el empleado del archivo conociera todos sus anclajes, no en un río, sino en un tiempo específico. 
Sin embargo, como estas fotos también son una historia de la archivística nacional -quién la ha archivado, qué manos anónimas escribieran las escuetas frases que leemos en su dorso-, el placer de observarlas se acrecienta cuando descubrimos ante esas imágenes, que en verdad somos nosotros, los que cotejados con esos fotógrafos desconocidos, dadivosos con sus señales artísticas impensadas que el tiempo revaloriza, los que debemos dedicarnos a aguzar la imaginación. 
No vamos a un archivo a buscar respuestas sino a ofrecerles las preguntas desconocidas que el archivo nos implora.

Barcos en la niebla del Riachuelo. Buenos Aires, 1952. Archivo General de la Nación, fondo Acervo Gráfico, Audiovisual y Sonoro. Código: AR-AGN-AGAS01-Ddf-rg-1462- 6818

Obreros saliendo del trabajo cruzan el Riachuelo en barcazas. Archivo General de la Nación, fondo Acervo Gráfico, Audiovisual y Sonoro. Código: AR-AGN-AGAS01-Ddf-rg-1462- 153271



Vista aérea del Riachuelo y el Puente Pueyrredón. Archivo General de la Nación, fondo Acervo Gráfico, Audiovisual y Sonoro. Código: AR-AGN-AGAS01-Ddf-rg-1462-75384

Riachuelo: vista del transbordador Presidente Sáenz Peña. Archivo General de la Nación, fondo Acervo Gráfico, Audiovisual y Sonoro. Código: AR-AGN-AGAS01-Ddf-rg-1462- 75396

Para Inspiraciones: pensamientos desde archivos. Bicentenario del Archivo General de la Nación.

Memoria visual de Buenos Aires


Riachuelo Año de realización: 2006 Se reconstruye la transformación de La Boca , Barracas, Pompeya, el bajo Flores y otros barrios ribereños del Riachuelo, desde los tiempos en que el pequeño río era un ecosistema vivo en un paisaje silvestre. Remontando las contaminadas aguas del presente se visualiza en cada barrio y en cada puente la transformación del paisaje, el impacto de la revolución industrial y la posterior devastación del área en los años de la desindustrialización, así como la resistencia del tejido muticultural de nuevos y viejos pobladores

La serie de proyectos de Investigación UBACyT cuyo denominador común es la “Memoria Visual de Buenos Aires” dirigido por los arquitectos Graciela Raponi y Alberto Boselli viene desarrollándose desde hace casi tres décadas en sucesivos y conexos proyectos bianuales y trianuales, en el IAA-FADU-UBA (1), con el apoyo de investigadores de ese Instituto, del Centro de Arqueología Urbana y otras instituciones (2), Hay una continuidad de más de veinticinco años de proyectos con resultados verificados que postulan un programa permanente de investigaciones sobre la ciudad uniendo fuerzas con los otros grupos del IAA que abordan el campo de la Historia Urbana

miércoles, 25 de agosto de 2021

Reabre la cafetería La Giralda de la avenida Corrientes 25 de agosto 2021


El histórico bar había cerrado tras las obras que sufrió la avenida Corrientes que duraron dos años. Ahora, el local fue remodelado al estilo con el que se inauguró en la década de 1930 y servirán el clásico chocolate con churros.


El próximo miércoles a las 7 horas reabrirá el bar notable La Giralda, aquella meca del chocolate con churros ubicada sobre la avenida Corrientes al 1400 que funcionó por casi nueve décadas. Los primos Gabriel García y Nicolás Marques son los nuevos dueños, también administran otro clásico, el bar La Ópera, en Callao y Corrientes.

Cuando García y Marques llegaron al local se encontraron con azulejos rotos, zócalos de madera podridos y un piso que había que cambiar. La nueva Giralda no se parecerá tanto a la que cerró hace dos años, se buscó retornar a la original, aquella de 1930. Pisos de mármol y granito, barra de madera con pasamanos de bronce para reemplazar la de fórmica y un gran vitral con el motivo de la torre campanario andaluza que le da nombre.

“El vitral recordará a los clientes el cuadro antiguo que estuvo colgado allí por años”, precisa a Clarín el arquitecto a cargo del rediseño, Gustavo Cerrotti, del estudio Pereiro Cerrotti & Asociados. Paula Espigares, Luis María Gianera y Pablo Schapira fueron quienes dieron vida a ese vitraux Tiffany retroiluminado que corona la pared trasera del bar, camino a los baños.

Los baños fueron hechos de nuevo, después de un abandono de años. Hoy lucen paredes revestidas en mármol blanco, paneles similares a esa piedra y una pileta con grifo con cierre automático. Para llegar a esos baños hay que seguir los letreros de estilo art déco, la misma escuela que se adivina en las luces, también nuevas. El cartel de neón de “Chocolate con churros” también es flamante, reproducción del viejo. Lo mismo ocurre con las sillas Thonet en haya y en caoba, y con las mesas con tapa de mármol blanco, como las que había antes.

“Intentamos posicionarnos en los orígenes del local, en los años treinta. Como muchas de las cosas originales no llegaron a nuestro tiempo y ni siquiera tenemos fotos, desarrollamos los artefactos de iluminación y los apliques en base a una línea art déco, que es coherente con esa época”, explica Cerrotti. “Aquellos azulejos blancos que se convirtieron en ícono no forman parte de ese buscado diseño original”, alega Cerrotti. Por ese motivo y por problemas de humedad y columnas oxidadas es que fueron retirados.

Los pisos actuales, no tan distintos a los anteriores, son de tonos claros y llevan remates negros en las esquinas que formaban pequeños rombos. Pero los de ahora, además de brillar más, son más claros. Y los del viejo bar eran lisos en el sector de la barra. “Nos encontramos con tres pisos distintos, fruto de las remodelaciones, incluso tuvimos que hacer otra vez algunas de las bovedillas, porque estaban tan deterioradas que se habían venido abajo. Por eso decidimos diseñar un piso con mármoles de alta calidad a la antigua, con un diseño que podría haber sido perfectamente de las primeras décadas del siglo pasado”, continúa Cerrotti.

La boiserie se mantuvo original, pero restaurada, y la característica carpintería del frente, en roble americano. Los espejos también son los mismos. “Recibieron un tratamiento de limpieza y luego se los volvió a bañar en plata. Lo hizo un hombre muy mayor que conserva métodos de vieja escuela”, precisa a Clarín García.

Sobre la barra de madera con tapa de granito hay un dispenser de soda y detrás hay tres canillas de cervezas, la plateada cafetera Lainex, las vitrinas con botellas para preparar aperitivos y el clásico cartel negro de fieltro con las promociones en letras blancas. También hay una estantería repleta de tazas y pocillos blancos nuevos, que rezan “LG Desde 1930”.

En esa vajilla flamante podrá tomarse el café o el chocolate. O, si el cliente lo prefiere, en los clásicos vasos de vidrio con base y asa de metal. Las viejas tazas blancas con el dibujo de la torre de Giralda estarán exhibidas en la vidriera, junto a los ceniceros labrados con la marca de la vieja ferroquina Bisleri.

El chocolate de la nueva Giralda es más líquido que el de otros lugares, como Los Galgos a unas cuadras, “Así es mejor para mojar los churros. Mezclamos chocolate Fénix y Colonial, como hacían los antiguos dueños”, detalla Marques. Podrá tomarse en el lugar o pedirlo para llevar. Los churros también podrán comprarse para llevar, por unidad o por docena.

El cocinero Miguel Barbona estará a cargo de los clásicos tostados de jamón y queso en pan de miga o árabe, y sándwiches de atún o bondiola braseada, entre otros, en pan de flauta tradicional, saborizada o multicereal.

“Hay que aggiornarse, para evitar que pase lo que pasó: que no venía tanta gente porque el bar no había podido adaptarse a estos tiempos. No perder el chocolate con churros, que hace a nuestra identidad, pero ser conscientes de que con eso solo no llegamos a ningún lado y que hay que sumar otras cosas”, advierte Marques a Clarín.

La carta incluye platos para el almuerzo y la cena como salmón gravlax, bondiola braseada con puré de boniato o carne al malbec con papines, champiñones, cebollas y panceta. Los vegetarianos también tendrán opciones, entre ellas fideos cinta con tomates confitados, pesto de rúcula y crocante de puerro; o ensalada de hojas verdes, queso azul, peras asadas y garrapiñada de nueces.

“Queríamos que fuera un punto medio entre algo básico y sofisticado”, destaca Barbona, que viene de trabajar en el hotel Panamericano. Además de los churros, también hará el flan mixto y los panqueques. Las tortas y los helados vendrán desde afuera.

La Giralda funcionará de 7 a 2 de domingo a jueves, mientras que estará abierto todo el día los viernes, sábados y vísperas de feriado. “Dicen que la calle Corrientes nunca duerme. ¿Por qué va a dormir La Giralda?”, recuerda Marques.

sábado, 19 de junio de 2021

Martín Miguel de Güemes, el héroe gaucho


17 - 6 - 2021
Efemérides
fuente Ministerio de Cultura

A 200 de su muerte, recordamos una charla con Mario Lazarovich, director del Museo Histórico del Norte, acerca del líder de la guerra gaucha.


Güemes fue gobernador de Salta durante seis años elegido por asamblea popular, demostrando el aprecio de una gran parte de la población, pero su figura pasó a la historia por su valentía descomunal durante la Guerra de la Independencia y en las guerras civiles argentinas. Güemes fue un gran colaborador en el proyecto emancipador del general San Martín y un innovador estratega militar y amigo de Manuel Belgrano; una nutrida correspondencia epistolar entre ambos es fiel prueba de ese cariño mutuo.


"Martín Miguel de Güemes fue el líder de esta contienda en el norte y de este grupo de soldados gauchos que conformaron la base del Ejército de Güemes, que puestos a combatir contra el enemigo desplegaron sus vastos conocimientos. Y Güemes supo además trasladar el respeto de sus gauchos a los intereses de la Patria, a través de acciones solidarias con las viudas, huérfanos y necesitados, al compartir sus bienes. Es por ello que en las peores épocas de la guerra tuvo que recurrir a préstamos voluntarios y forzosos, a expropiaciones a españoles que no colaboraban en la guerra, a suspensión del pago de arriendos, lo que le ganó numerosos enemigos internos que luego terminarían atentando contra la vida del líder", describe Mario Lazarovic, director del Museo Histórico del Norte al recordar la figura de Güemes.

En la noche del 7 de junio de 1821, una columna realista guiada por un traidor local sorprendió a Güemes, en Salta, hiriéndolo de gravedad. Güemes huyó junto a sus fieles guachos hacia la quebrada de la Horqueta, donde murió en un catre, a la intemperie, luego de agonizar de manera atroz durante diez días.


"Voy a dejarlos, pero me voy tranquilo, porque se que tras de mi quedan ustedes, que sabrán defender la patria con el valor del que han dado pruebas”, fueron de las últimas palabras que dijo Güemes a sus gauchos". 
Tenía 36 años.


"La muerte de Güemes", óleo del pintor Antonio Alice, realizado en 1910.


"Martín Miguel de Güemes, desde niño, estuvo relacionado con el campo, con las tareas agrícolas y ganaderas ya que muchas veces con su familia pasaba largas temporadas en la Finca La Despensa, cercana a Campo Santo, Dpto. Gral. Güemes, en la Provincia de Salta. El contacto que tuvo con la tierra, con la geografía de los cerros y especialmente con los hombres de campo le traería posteriormente una ayuda muy grande cuando al empuñar su sable para combatir a los realistas supo ganarse el crédito de los gauchos de toda la región quienes lo siguieron en esta causa, incluso hasta después de su muerte" destaca Mario Lazarovich.

Gracias a su coraje y espíritu libertario, Martín Miguel de Güemes conquistó al guachaje y creó a “Los Infernales”, una tropa de soldados imbatibles defendieron la frontera norte cuando el ejército de San Martín fue a liberar Chile y Perú. "Los Infernales" frenaron en el norte siete invasiones realistas usando la táctica que fue conocida como "guerra de guerrillas", atacaban sorpresivamente y se dispersaban en el monte.


"Güemes organizó junto con José de San Martín, la estrategia de la guerra de recursos contra los realistas, basada principalmente en la capacidad y los conocimientos que los gauchos tenían de su territorio. Ellos como ninguno conocían como la palma de su mano las quebradas, los ríos, los cañadones y los pasos entre los valles. Este conocimiento puesto al servicio y causa de la emancipación de nuestro país resultarían con los años decisivas para controlar la frontera norte", agrega Lazarovich.



El cancionero folclórico inmortalizó la figura de Güemes. Un ejemplo es "Zamba del guerrero guacho", canción de Hernán Figueroa Reyes interpretada por Horacio Guaraní.

Foto portada: retrato de Martín Miguel de Güemes, obra de Eduardo Schiaffino.

Ensayo para Güemes Cana Encuentro
Una dramaturga (Mercedes Morán) y un actor que interpretará a Güemes (Leonardo Sbaraglia) se reúnen para ensayar una representación teatral a partir del cuadro “La muerte de Güemes", pintado por Antonio Alice en 1910 para el centenario de la Revolución de Mayo. Pero en el arte, al igual que en la vida, nada resulta igual a lo planeado. En un recorrido de sombras y colores, pasando del humor al viaje introspectivo, los personajes recortan algunos momentos de la historia argentina para construir una serie de interrogantes sobre Martín Miguel de Güemes, figura clave de nuestra independencia, a 200 años de su muerte.
Una coproducción con el Ministerio de Cultura de la Nación.

jueves, 25 de marzo de 2021

Hallaron el piso de una casa del Buenos Aires de 1810 en una excavación en San Telmo


La propiedad queda en la calle Bolívar al 800. 
El arqueólogo Daniel Schavelzon encontró además, un tramo entubado del Zanjón de Granados, un arroyo que nacía en lo que hoy es Plaza Constitución, atravesaba la ciudad virreinal y desembocaba en el Río de la Plata.



El equipo conformado por los arqueólogos Daniel Schavelzon y Flavia Zorzi y el historiador Francisco Girelli encontró en la calle Bolívar 884 y 886, reliquias de la época del virreinato en una obra donde un inversionista italiano planea construir un hostel. 
Entre las cosas que se revelaron tras las excavaciones, apareció el piso de una casa que estaba allí en 1810, cuando a unas ocho cuadras se echó al Virrey Cisneros y se instauró la Primera Junta de Gobierno patrio.

“Hay un tema de patrimonio en Buenos Aires.
Si querés ver restos materiales de nuestra historia anterior a 1810 no los hay. 
El Cabildo es una truchada que hizo (el arquitecto Juan Antonio) Buschiazzo en 1939. 
La Pirámide de Mayo está reconstruida. 
De las casas de las personalidades de nuestra libertad e independencia no hay una sola en pie. 
Por poner un ejemplo, la Jabonería de Vieytes no existe... Pero no es solo acá en la Capital. 
Ni hablar de la casa de Tucumán, que la demolieron y reconstruyeron. 
Demolimos y destruimos todo lo material que había de cuando declaramos nuestra libertad e independencia. 
Habla bastante mal de nosotros y permite jugar con la memoria: cualquiera te puede vender cualquier verdura”, explica a Infobae Schavelzon.

“La Manzana de las Luces preexistía desde el siglo XVII. Pero la sala de representantes es nueva. 
Las iglesias todas restauradas. 
No hay nada auténtico, original. 
Por eso, encontrar esta casa es importante para la construcción de nuestra historia y nuestra identidad. 
Aunque sea un piso con parte de paredes”, continúa el arqueólogo.

El primer dueño conocido del solar donde hallaron la casa fue un portugués: “El propietario más antiguo del terreno que pudimos encontrar es Cosme Duarte, quien según un protocolo firmado ante el escribano don Pedro Núñez vendió el terreno al matrimonio de Francisco Goitía y Micaela Duarte en 1787”, señalan los arqueólogos. 
Luego, cuando Remigia Goitía recibió el predio como herencia de sus padres. 
La mujer vivió allí hasta su muerte en 1860. 
Más adelante, y luego de ciertos problemas derivados de la sucesión de Remigia, la propiedad pasó a ser de Pedro José Domínguez, -un teniente coronel del Ejército de los Andes- y de su esposa Candelaria Aloy. 
Durante la epidemia de fiebre amarilla de 1871, Domínguez y uno de sus hijos murió, y Candelaria se convirtió en la única propietaria.

Schavelzon y Girelli señalan que “esta falleció en 1884 y legó la propiedad a su único hijo con vida, Ceferino Domínguez, y a su nieta Valentina Domínguez de Barbosa, quienes en la misma sucesión la vendieron a Lorenzo Cabrera”. 
Más adelante funcionó, por un corto tiempo, la Escuela Elemental N° 9, cuya directora era Margarita Ochagavia de Sapereira. 
Luego habitó el lugar Juana Blaye, que construyó la edificación de dos plantas que se observa actualmente. 
Ella -viuda de Miguel Ballestero- vivía en la planta baja junto con tres hijos -Miguel, Julia y Ángela- y cuatro personas de servicio, entre las que había una mujer italiana y una cocinera francesa. 
El primer piso se lo alquilaba el médico y militar Eleodoro Damianovich, a su esposa Josefa Cubas, a sus ocho hijos, que tenían tres sirvientes y “otras cuatro personas cuya relación no pudo ser establecida”.

Schavelzon sostiene que “el piso hallado es de una casa de 1810 o un poco antes. Decir 1810 suena fuerte, sino es así. 
No podemos dar con exactitud la fecha, las casas tardaban un año en construirse. Lo que sí sabemos en que en esa fecha había gente ahí”. 
Aún falta para brindar un informe definitivo, aclara el arqueólogo, pero se puede pensar en una casa “con una viga entre dos paredes. 
Una casa chica. Pero hay que tener en cuenta los parámetros de la época. 
Tener una sala y una habitación ya daba una cierta categoría. 
Aunque hoy eso sería un rancho. 
Eran casas casi todas con techos de teja y pisos de ladrillo. 
Por la forma y el tamaño de lo hallado, creo que el piso pertenece a la galería, al exterior de la casa, que sostenían el alero del frente, sobre lo que hoy es Bolívar. El pilarcito encontrado daría constancia de ello. 
Las casas con galería hacia la calle no eran raras. 
Antes de 1810 eran comunes. Era la vida más abierta de una Buenos Aires semirural. 
Un pueblo de 15 cuadras de largo por 5 de ancho, donde todos se conocían y la gente salía a tomar mate y hablar con el vecino, mirar al que pasaba a caballo”.

En Defensa 755 está el Zanjón de Granados, lo visitan muchos extranjeros. 
Antes era un arroyo natural que recibía el agua que se juntaba en una zona baja, lo que hoy es plaza Constitución. 
“Por eso ahí hay una plaza y no viviendas. Bueno, cuando se inundaba, el agua bajaba por el llamado Zanjón de Granados o Tercero del Sur, porque había tres arroyos similares en la zona. Iba por la calle Bolívar, Defensa y el Pasaje San Lorenzo, y salía al río de la Plata, lo que hoy es el Bajo. 
Por eso muchos planos de esa época muestran que el fondo de los terrenos son oblicuos: por la posición del arroyo. 
En 1865 lo entubaron para poder construir, porque había inundaciones, la gente tiraba desperdicios, largaban las cloacas ahí, había un olor espantoso, enfermedades… 
Lo hicieron con paredes de ladrillos, algo simple, para vender los terrenos encima”, explica Schavelzon.

“El sitio está ubicado sobre el límite sur de la ciudad fundada por Juan de Garay en 1580. 
Este límite estaba definido por un arroyo conocido como Tercero del Sur, aunque en los documentos históricos aparece con distintos nombres según se lo fue llamando en distintas épocas: Zanja del Hospital, Primero, Zanjón de Goyo Rivero, Zanja de Viera. 
Hacia el norte, la ciudad llegaba hasta otro arroyo conocido como Zanjón de Matorras. 
De esta forma la estrategia de Garay había sido asentarse en el punto más alto de la meseta pampeana sobre el Río de la Plata, y desaguar hacia ambos cauces. 
El Tercero del Sur tenía sus nacientes en la zona de Constitución y discurría en forma diagonal hasta Chile y Bolívar, recibiendo un tributario en Estados Unidos y Bolívar y otro procedente de Bernardo de Irigoyen y Alsina. 
Las variaciones topográficas marcadas, localizadas al oeste de Bolívar y San Juan, el trazado sinuoso de la calle Chile y su tramo final ancho, antes de llegar a Paseo Colón, evidencian su pasada presencia. 
El vado principal se ubicaba en la calle Defensa, por la cual salía la principal vía de comunicación con la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires. 
En otros sectores el zanjón se cruzaba con pequeños puentes colgantes para peatones. 
Hacia el sur de este curso surgió el primer suburbio de Buenos Aires, correspondiente a los Altos de San Pedro, hoy San Telmo, luego totalmente incorporado al núcleo central urbano en el siglo XVIII”, continúan Schavelzon y Girelli.

En la actualidad, la casa es propiedad de un inversor italiano llamado Alberto Carrai. “Vino para hacer un hostel, y como buen italiano, dijo que necesitaba conocer la historia de este edificio, no iba a venir y modificar sin saber. 
Es un tipo culto, que construye en todo el mundo. 
Y además, ellos respetan más la historia material. 
Nos pidió investigar. 
Ahora quedó todo el trabajo por la mitad por la pandemia. 
Su idea es dejar lo que hallamos bajo un vidrio, para poder usar el edificio, circular y poner en vitrinas lo que encontremos”, dice Schavelzon.

“Lo primero que vimos cuando llegamos es el plano oblicuo. 
Algo raro ahí. 
Nadie hace una pared torcida. 
Entonces, sabíamos que pasaba un arroyo. 
Ahora hay un patio, hicimos una búsqueda ahí y vimos que estaba hueco. 
Ese patio lo hicieron porque no pudieron construir encima. 
Había que ver qué había debajo. 
Rompimos una especie de piso de vigas de hierro con cemento, como un techo, y apareció el agujero. 
En algún momento fue usado como depósito, porque había maderas, tablones, basura… 
Para la arqueología, lo más interesante de esta casa es lo que hizo el arquitecto Carlos Pellegrini en la década de 1860, el piso del zanjón. Para que el agua no se profundizara. 
Era de piedra irregular. 
Al hacerlo selló lo previo. 
Entonces, al levantar ese piso ya tenemos claro que es anterior a 1860, los estratos del suelo. 
Nunca nadie tocó lo que estaba abajo. 
Es toda una fuente de información sobre la historia del arroyito que definió el trazado de las calles de la zona sur”, expresa el arqueólogo.

“Actualmente el piso de lo que fue el Tercero es un empedrado irregular de piedras provenientes de la isla de Martín García o el Uruguay, con el mínimo trabajo de canteado para ajustarlas entre sí. 
Las juntas eran de cal y las paredes son muros de ladrillos de diferentes épocas”, concluye Schavelzon.