jueves, 23 de junio de 2022
Una EXPERIENCIA MÁGICA en COLONIA
miércoles, 20 de abril de 2022
sábado, 16 de abril de 2022
Demuelan la Torre Eiffel, manifiesto de protesta
por hugo klico, Arquitecto. Argentino/Español. editor. distribuidor de libros ilustrados
“…La elección en pleno corazón de nuestra capital, semejante a una negra y enorme chimenea de fábrica… es la deshonra de París…” fue la protesta de reconocidos artistas contra la “inútil y monstruosa torre de Monsier Eiffel”, publicada en la portada del periódico Le Temps.
Sus cuatro pilares (patas) se montaron en Julio de 1887, se terminó la 1era planta el 1 de Abril de 1888 a 57 metros de altura con una superficie de 4.415 m2, la segunda se terminó el 14 de agosto de 1888 a 115 metros con 1.430 m2 y se llegó a la cima el
1 de marzo 1889 de 276 metros con 250 m2.
Entre los 50 firmantes estaba el compositor Charles Gounod (Paris 1818 – 1893 Saint Cloud), el escritor y poeta Guy de Maupassant (Tourville-sur-Arques 1850 – 1893 Passy), el escritor y novelista Alexandre Dumas hijo (Paris 1824 – 1895 Marly-le-Roi), el pintor William-Adolphe Bouguereau ( La Rochelle 1825 – 1905 Ibíd.), el pintor y escultor Jean-Louis-Ernest Meissonier (Lyon 1815 – 1891 Paris) y el arquitecto Charles Garnier (Paris 1825 – 1898 Ibíd), quien diseñara la Opera de Paris.
El Ingeniero y empresario Alexandre Gustave Eiffel (Dijon 1832 – 1923 París), había conseguido un convenio con el estado y la ciudad de Paris por el que se le concedía durante 20 años el terreno para construir la torre y una subvención equivalente al 25 % del coste de construcción.
La proclama estaba dirigida en forma de carta abierta al Ingeniero Jean-Charles Adolphe Alphand (Grenoble, 1817 – 1891 París) curador de la Feria Mundial.
“…Nosotros, escritores, pintores, escultores, arquitectos, apasionados aficionados por la belleza de Paris hasta ahora intacta, venimos a protestar con todas nuestras fuerzas, con toda nuestra indignación, en nombre del gusto francés anónimo, en nombre del arte y de la historia francesa amenazadas, contra la elección en pleno corazón de nuestra capital, de la inutilizables y monstruosa torre Eiffel, a la que la picaresca pública, a menudo poseedora de sentido común y espíritu de justicia, ya ha bautizado con el nombre de Torre de Babel”.
Si se entra en la página Web de la Societé d`´ Explotation de la Tour Eiffel se lee “…Con el paso de los decenios, la Torre Eiffel ha visto proezas, iluminaciones extraordinarias, recibido a visitantes prestigiosos… es un lugar místico y audaz, que siempre ha inspirado a artistas y propuesto desafíos”.
El sangriento dictador Adolf Hitler (Braunau 1889 – 1945 Berlín) intentó destruir la torre, que había conocido personalmente cuando el 28 de Junio de 1940 fue por 3 horas a París tras la invasión de Francia y con motivo de la firma del armisticio.
En 1944, con las fuerzas aliadas en las puertas de la ciudad, Hitler ordena al general Dietrich von Choltitz (Laka Pridnicka 1894 – 1966) destruir los edificios más emblemáticos de la ciudad “Paris no debe caer en manos del enemigo, salvo siendo un montón de escombros”. En la lista que el dictador escribió estaba La Torre Eiffel, el Arco del Triunfo, el Hotel National des Invalides”, el palacio de Luxemburgo, la Plaza de la Concordia y sus calles así como la Opera”. (1)
La torre Eiffel no murió de éxito, sino que se salvó de su demolición gracias a él. Prueba de ello es que desde el día de su inauguración el 6 de Mayo de 1889 hasta antes de la pandemia más de 250 millones de personas visitaron la Torre Eiffel.

Fue la consultoría de ingeniería Eiffel et Cie creada en 1867 y dirigida por el ingeniero Eiffel que la diseño y construyó sobre el Campo de Marte para ser parte de la Exposición Universal con la que se conmemoraron los 100 años de la Revolución Francesa.
Técnicamente sofisticada, tiene 18 mil piezas unidas por 2,5 millones de remaches, alcanza los 324 metros de altura (inicialmente 312 metros) y su peso supera las 10 mil toneladas.
Construida para la exposición, su vida debía ser corta, ya que era una estructura temporal, una construcción efímera.
Pero Eiffel deseaba que continuara en pie al finalizar la Exposición para poder sacar provecho de las entradas que entendía se generarían durante los 20 años de su convenio con el gobierno.
Para conseguirlo, instaló en ella en el mismo año 1899 una estación meteorológica para la Oficina Central Meteorológica de Francia, así como la una antena de radio (ésta diez años más tarde), utilizada para Telegrafía inalámbrica TSF.
Éstos fueron los argumentos que la salvaron de su destrucción y no su belleza estructural, estética y funcional.
Tenía en si la capacidad para transformarse en símbolo no solo de la Exposición para la que fuera concebida, sino de la ciudad de Paris.
Los trabajos de construcción comenzaron el 26 de enero de 1887.
Cinco ascensores permiten llegar hasta la segunda tanta y dos hasta la cima.
Sus nombres
Se pudo llamar Torre Bönickhause, ya que el apellido de Alexandre era Bönickhause, que lo cambio a sus 48 años, tomando el de su familia provenía de la región alemana de Eiffel.
También podía haberse llamado torre Joechin-Nouguier-Sauvestre, ya que en ella trabajaron en su concepción los ingenieros Maurice Koechlin (Buhl 1856 – 1946 Veytaux), Émile Nougier (Paris 1840 – 1897 Argenteuil) , que había construido obras notables como el Viaducto en Garabit o el famoso puente Maria Pia en Oporto.
Colaboró con ellos, especialmente en el aspecto estético el arquitecto Charles Léon Stephen Sauvestre (Bonnétable 1847 – 1919 París).
Con ellos Eiffel hizo el siguiente acuerdo, pagaría el coste de la obra (el 25% lo haría el estado) y entregaría a cada uno una prima del 1 % de las sumas que se desembolsarían durante la construcción y se comprometía a citar sus nombres como autores.
Firmaron los siguiente “Los señores Emile Nouguier y Maurice Koechlin acuerdan ceder a M. Gustavo Eiffel la propiedad exclusiva de la solicitud mencionada y declaran ceder todos sus derechos sin ninguna restricción ni reserva en la forma y el momento en que G. Eiffel juzgue pertinente…»
Este equipo trabajó en lo que llamaría “Pylone de 300 m de hauteur”.
Desde 1884, no tenía un cliente, y buscaban quien lo financie, ya habían fracasado en su intento de que sea el símbolo de la Exposición Universal que se celebraría en Barcelona en 1888. La propuesta fue desechada por extravagante y cara.
Finalmente consiguieron convencer al Ministro de Industria y Comercio de Francia para que llamara a concurso para dar un símbolo a la Exposición de Paris.
Las bases del concurso se realizaron a medida de Eiffel, que en aquel entonces ya era un ingeniero de enorme prestigio. Se pedía levantar una torre de hierro con una base de 125 m2 y una altura de 300 metros. Al concurso se presentaron 107 proyectos.
En el dibujo esta dibujada la planta, y a la derecha un edificio de 6 pisos, el obelisco de Luxor, la columna de Julio, el Arco del triunfo, la columna Vendome, la estatua de la libertad de la isla de los cisnes y la catedral de Notre Dame.
Fracaso del paracaidismo
El sastre Franz Reichelt (Štětí 1878 – 1912 Torre Eiffel) había diseñado un paracaídas.
Ya había fracasado muchas veces en sus pruebas realizadas con maniquíes que en lugar de bajar lentamente se estrellaban contra el suelo.
El bueno de Reichelt creía que sus reiterados fracasos se debían a la escasa altura desde donde los arrojaba, que era desde el patio de su casa en la rue Gaillon.
Al conseguir la autorización, anuncio a quien quisiera oírlo, especialmente a la prensa que el 4 de febrero de 1912, haría un nuevo y definitivo intento con un maniquí.
Pero ocultó su verdadera intención de tirarse él mismo desde la torre Eiffel.
Congrego a más de 30 periodistas, que fotografiaron y filmaron su caída desde los o9i0 metros, que lo llevo a morir estrellado contra el suelo.
Más suerte tuvo el estadounidense Frederick R. que por esas fechas se tiró con éxito en paracaídas desde la estatua de la libertad a 68 metros de altura.
Notas
1
Robert Bevan “la Destruccion de la memoria:Arquitectura de la Segunda Guerra Mundial”.
domingo, 12 de diciembre de 2021
Ahora sabemos que el francés olvidado tuvo cartel con sponsor
subido a facebook por Gustavo Anibal Visciarelli
Saint James , sueldos sin pagar.. Relatos del Arq. Roberto Cova
sábado, 6 de noviembre de 2021
Espíritu de las Casas: un puente circular entre la materialidad y la inmaterialidad
publicado el 29 de octubre de 2021 en PH Museum
El artista y antropólogo Nicolás Janowski se asoció con el arquitecto Freddy Mamani para producir un trabajo fotográfico multidimensional que examina cómo la población indígena aymara en América del Sur está viendo cómo sus valores experimentan un renacimiento.
Espíritu de las Casas , o el espíritu de las Casas , es el último proyecto de colaboración realizado por el artista y antropólogo Nicolás Janowski (Argentina) y el arquitecto Freddy Mamani (Bolivia), que se originó en El Alto, Bolivia, en 2019. Se eligió la ubicación por el fuerte sentido de comunidad que surgió en nombre de los nativos locales y el posterior reconocimiento del significado de las enseñanzas transmitidas por los aymaras, una población indígena de la región de los Andes y el Altiplano.
Los mitos aymaras sitúan a Tiwanaku, un sitio precolombino en el oeste de Bolivia, en el centro del universo.
El proyecto comprende dos formas principales de trabajo fotográfico.
Por un lado, los artistas reinterpretaron imágenes de archivo de la expedición arqueológica francesa a Tiwanaku, ocurrida en la primera década del siglo XX.
A través del compromiso con estos recursos de archivo, los artistas se ocuparon de la apropiación cultural del patrimonio de Tiwanaku en Europa.
La apropiación cultural de Tiwanaku se inició de la mano del Inca, quien comenzó a replicar esculturas aymaras y asociar el lugar a su propia génesis étnica.
Con la conquista española de Tiwanaku, y especialmente después de 1570, los nativos fueron reubicados y su cultura erradicada.
Sin embargo, a finales del siglo XVII, se produjo un resurgimiento gradual de los valores locales.
Hoy en día, la ambición de restaurar los valores ancestrales aymaras es fuerte.
A nivel práctico, Janowski investigó la documentación almacenada en el Museo de Brooklyn, retocó las imágenes y las imprimió en algodón. Desde una perspectiva simbólica, luego los llevó a El Alto para cooperar con Mamami, y ese gesto fue paralelo a la repatriación de la herencia robada. Aquí, Mamami incorporó una serie de bocetos en las imágenes, incluidos planos de edificios neoandinos.
Esta última operación estimuló la continuidad entre las ruinas arqueológicas del pasado y la arquitectura contemporánea. Mientras tanto, Janowski agregó palabras en aymara, escritas con sangre, como un medio para defender y fortalecer el uso de la lengua local en la actualidad.
Un segundo grupo de imágenes se centra en la lectura poética de la ontología andina a través de la mirada y la estética de Janowski.
La implementación de la doble exposición reitera la multivocidad, potenciando las narrativas de los nativos.
Aquí, las temporalidades y los paisajes se superponen y se cruzan, al tiempo que dejan espacio para que las voces indígenas se eleven como abanderados de la diversidad y la transformación en nombre de tal diversidad.
Las dos capas discernibles dentro del proyecto alimentan, sin embargo, un sentido cohesivo de circularidad.
Esto está en línea con la comprensión primordial de la vida que conserva la sociedad de El Alto, al tiempo que refleja el impulso de los artistas que buscaron establecer un vínculo orientado al futuro con los antepasados.
La serie se abre con una imagen que contiene las palabras 'qullaña o qulla', que significa 'curar'.
La base de una columna está editada para encerrar una planimetría, y junto a ella se encuentra una regla de unas pocas pulgadas de alto.
El aparente desequilibrio creado por las diferentes escalas se asocia así a un viaje terapéutico, que busca reconciliarse a través de la reciprocidad en la multiplicidad.
En adelante, la noción de diversidad como incentivo para el cambio surge desde el principio y luego se elabora a fuerza de la síntesis de elementos naturales y culturales.
La asimilación de los planos estructurales contemporáneos en las fotografías de las ruinas arqueológicas vincula aún más la conexión que subsiste entre el presente y el pasado, de una manera que intenta casar las esferas del tiempo, en lugar de separarlas.
Las siguientes palabras en aymara inscritas en las imágenes son 'evocar', 'alma', 'estar aquí', 'aceptar y recibir voluntariamente lo que se ofrece', 'solidaridad', 'recordar con el corazón', 'la transmutación al ser'. una persona ', y' de todo corazón '.
Los términos adoptados reflejan poderosas elecciones conceptuales, en las que la dicotomía de materialidad e inmaterialidad es crucial.
Nociones intangibles como armonía, memoria y esencia se entrelazan con la idea de presencia tanto física como espiritual, en un camino que integra una unidad básica como la piedra con el paisaje que alberga la piedra, luego con una persona que habita el paisaje, y en última instancia, con una persona que habita en su propio yo.
La fotografía Chiripa (Lago Titicaca, 2020) logra la sublimación de estos estratos de análisis, brindando una imagen de un rostro que contiene un ego más distante y posicionado sobre una roca superpuesta, educando así la unificación de los múltiples yoes del ser humano con el entorno circundante a lo largo de todo el proceso. sus transferencias temporales.
En general, el trabajo de Nicolás Janowski y Freddy Mamani fomenta una lógica de sincronización con las características ambientales y sociales. El proyecto se hace eco de las palabras del escritor Eduardo Galeano, quien inspiró a Janowski desde su juventud: "Se podría construir un puente de plata de Potosí a Madrid de lo que aquí se extrajo - y uno atrás con los huesos de los que murieron sacándolo". Espíritu de las Casas representa un cuerpo de trabajo experimental que atribuye un significado específico al papel de la fotografía contemporánea como un medio para reivindicar el patrimonio y reflexionar sobre la apropiación cultural, encarnando así el puente (circular) mencionado anteriormente: uno que no debe temblar de frente. de transmutación.
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Todas las obras © Nicolás Janowski y Freddy Mamani de Espíritu de las Casas
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Nicolás Janowski es un artista interdisciplinario que fusiona los campos de la fotografía, la curaduría y la antropología. Tiene su sede en Buenos Aires, Argentina. Síguelo en Instagram .
Freddy Mamani es un arquitecto boliviano que representa una pieza central en la arquitectura neoandina. En su mayoría está asociado a la ciudad de El Alto, donde trabajó en los llamados "cholets" para materializar los valores de la población indígena aymara. Síguelo en Instagram .
Sofia Galli es escritora, poeta y experta en estudios del patrimonio. Estudió en la Universidad de Aberdeen y en la Universidad de Amsterdam. Sus enfoques incluyen la relación entre arte y política, la teoría de la movilidad en exposiciones y el examen de exposiciones en espacios no canónicos. Síguela en Instagram .













































