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sábado, 16 de abril de 2022

Demuelan la Torre Eiffel, manifiesto de protesta

 por hugo klico, Arquitecto. Argentino/Español. editor. distribuidor de libros ilustrados


 

“…La elección en pleno corazón de nuestra capital, semejante a una negra y enorme chimenea de fábrica… es la deshonra de París…” fue la protesta de reconocidos artistas contra la “inútil y monstruosa torre de Monsier Eiffel”, publicada en la portada del periódico Le Temps.

Sus cuatro pilares (patas) se montaron en Julio de 1887, se terminó la 1era planta el 1 de Abril de 1888 a 57 metros de altura con una superficie de 4.415 m2, la segunda se terminó el 14 de agosto de 1888 a 115 metros con 1.430 m2 y se llegó a la cima el 1 de marzo 1889 de 276 metros con 250 m2.

Entre los 50 firmantes estaba el compositor Charles Gounod (Paris 1818 – 1893 Saint Cloud), el escritor y poeta Guy de Maupassant (Tourville-sur-Arques 1850 – 1893 Passy), el escritor y novelista Alexandre Dumas hijo (Paris 1824 – 1895 Marly-le-Roi), el pintor William-Adolphe Bouguereau ( La Rochelle 1825 – 1905 Ibíd.), el pintor y escultor Jean-Louis-Ernest Meissonier (Lyon 1815 – 1891 Paris) y el arquitecto Charles Garnier (Paris 1825 – 1898 Ibíd), quien diseñara la Opera de Paris.



El Ingeniero y empresario Alexandre Gustave Eiffel (Dijon 1832 – 1923 París), había conseguido un convenio con el estado y la ciudad de Paris por el que se le concedía durante 20 años el terreno para construir la torre y una subvención equivalente al 25 % del coste de construcción.  

La proclama estaba dirigida en forma de carta abierta al Ingeniero Jean-Charles Adolphe Alphand (Grenoble, 1817 – 1891 París) curador de la Feria Mundial.

“…Nosotros, escritores, pintores, escultores, arquitectos, apasionados aficionados por la belleza de Paris hasta ahora intacta, venimos a protestar con todas nuestras fuerzas, con toda nuestra indignación, en nombre del gusto francés anónimo, en nombre del arte y de la historia francesa amenazadas, contra la elección en pleno corazón de nuestra capital, de la inutilizables y monstruosa torre Eiffel, a la que la picaresca pública, a menudo poseedora de sentido común y espíritu de justicia, ya ha bautizado con el nombre de Torre de Babel”.

Si se entra en la página Web de la Societé d`´ Explotation de la Tour Eiffel se lee “…Con el paso de los decenios, la Torre Eiffel ha visto proezas, iluminaciones extraordinarias, recibido a visitantes prestigiosos… es un lugar místico y audaz, que siempre ha inspirado a artistas y propuesto desafíos”.

El sangriento dictador Adolf Hitler (Braunau 1889 – 1945 Berlín) intentó destruir la torre, que había conocido personalmente cuando el 28 de Junio de 1940 fue por 3 horas a París tras la invasión de Francia y con motivo de la firma del armisticio.



Hitler, el arquitecto Albert Speer (Mannheim 1905 – 1981 Londres) y el escultor Arno Breker (Elberfeld 1900 – 1991 Düsseldorf)







En 1944, con las fuerzas aliadas en las puertas de la ciudad, Hitler ordena al general Dietrich von Choltitz (Laka Pridnicka 1894 – 1966) destruir los edificios más emblemáticos de la ciudad “Paris no debe caer en manos del enemigo, salvo siendo un montón de escombros”. En la lista que el dictador escribió estaba La Torre Eiffel, el Arco del Triunfo, el Hotel National des Invalides”, el palacio de Luxemburgo, la Plaza de la Concordia y sus calles así como la Opera”. (1)

La torre Eiffel no murió  de éxito, sino que se salvó de su demolición gracias a él. Prueba de ello es que desde el día de su inauguración el 6 de Mayo de 1889 hasta antes de la pandemia más de 250 millones de personas visitaron la Torre Eiffel.

Fue la consultoría de ingeniería Eiffel et Cie creada en 1867 y dirigida por el ingeniero Eiffel que la diseño y construyó sobre el Campo de Marte para ser parte de la Exposición Universal con la que se conmemoraron los 100 años de  la Revolución Francesa.

Desde el comienzo de su creación como proyecto tuvo su apoyo, pero también muchos detractores que no la consideraban apropiada para una ciudad como París, de corte renacentista, la veían “desnuda poco agraciada, demasiado grande”.

Técnicamente sofisticada, tiene 18 mil piezas unidas por 2,5 millones de remaches, alcanza los 324 metros de altura (inicialmente 312 metros) y su peso supera las 10 mil toneladas.

Construida para la exposición, su vida debía ser corta, ya que era una estructura temporal, una construcción efímera.

Pero Eiffel deseaba que continuara en pie al finalizar la Exposición para poder sacar provecho de las entradas que entendía se generarían durante los 20 años de su convenio con el gobierno.

Para conseguirlo, instaló en ella en el mismo año 1899 una estación meteorológica para la Oficina Central Meteorológica de Francia, así como la una antena de radio (ésta diez años más tarde), utilizada para Telegrafía inalámbrica TSF.

Éstos fueron los argumentos que la salvaron de su destrucción y no su belleza estructural, estética y funcional.

Tenía en si la capacidad para transformarse en símbolo no solo de la Exposición para la que fuera concebida, sino de la ciudad de Paris.

Los trabajos de construcción comenzaron el 26 de enero de 1887.

Cinco ascensores permiten llegar hasta la segunda tanta y dos hasta la cima.

Sus nombres

Se pudo llamar Torre Bönickhause, ya que el apellido de Alexandre era Bönickhause, que lo cambio a sus 48 años, tomando el de su familia provenía de la región alemana de Eiffel.



También podía haberse llamado torre Joechin-Nouguier-Sauvestre, ya que en ella trabajaron en su concepción los ingenieros Maurice Koechlin (Buhl 1856 – 1946 Veytaux), Émile Nougier (Paris 1840 – 1897 Argenteuil) , que había construido obras notables como el Viaducto en Garabit o el famoso puente Maria Pia  en Oporto



Colaboró con ellos, especialmente en el aspecto estético el arquitecto Charles Léon Stephen Sauvestre (Bonnétable 1847 – 1919 París).

Con ellos Eiffel hizo el siguiente acuerdo, pagaría el coste de la obra (el 25% lo haría el estado) y entregaría a cada uno una prima del 1 % de las sumas que se desembolsarían durante la construcción y se comprometía a citar sus nombres como autores.

Firmaron los siguiente “Los señores Emile Nouguier y Maurice Koechlin acuerdan ceder a M. Gustavo Eiffel la propiedad exclusiva de la solicitud mencionada y declaran ceder todos sus derechos sin ninguna restricción ni reserva en la forma y el  momento en que G. Eiffel juzgue pertinente…»

Este equipo trabajó en lo que llamaría “Pylone de 300 m de hauteur”.

Desde 1884, no tenía un cliente, y buscaban quien lo financie, ya habían fracasado en su intento de que sea el símbolo de la Exposición Universal que se celebraría en Barcelona en 1888. La propuesta fue desechada por extravagante y cara.

Finalmente consiguieron convencer al Ministro de Industria y Comercio de Francia para que llamara a concurso para dar un símbolo a la Exposición de Paris. 

Las bases del concurso se realizaron a medida de Eiffel, que en aquel entonces ya era un ingeniero de enorme prestigio. Se pedía levantar una torre de hierro con una base de 125 m2 y una altura de 300 metros. Al concurso se presentaron 107 proyectos.



En el dibujo esta dibujada la planta, y a la derecha un edificio de 6 pisos, el obelisco de Luxor, la columna de Julio, el Arco del triunfo, la columna Vendome, la estatua de la libertad de la isla de los cisnes y la catedral de Notre Dame.

Fracaso del paracaidismo

El sastre Franz Reichelt (Štětí 1878 – 1912 Torre Eiffel) había diseñado un paracaídas.

Ya había fracasado muchas veces en sus pruebas realizadas con maniquíes que en lugar de bajar lentamente se estrellaban contra el suelo.

El bueno de Reichelt creía que sus reiterados fracasos se debían a la escasa altura desde donde los arrojaba, que era desde el patio de su casa en la rue Gaillon.



Al conseguir la autorización, anuncio a quien quisiera oírlo, especialmente a la prensa que el 4 de febrero de 1912, haría un nuevo y definitivo intento con un maniquí.

Pero ocultó su verdadera intención de tirarse él mismo desde la torre Eiffel.

Congrego a más de 30 periodistas, que fotografiaron y filmaron su caída desde los o9i0 metros, que lo llevo a morir estrellado contra el suelo.

Más suerte tuvo el estadounidense Frederick R. que por esas fechas se tiró con éxito en paracaídas desde la estatua de la libertad a 68 metros de altura.

Notas

1

Robert Bevan “la Destruccion de la memoria:Arquitectura de la Segunda Guerra Mundial”.

domingo, 12 de diciembre de 2021

Ahora sabemos que el francés olvidado tuvo cartel con sponsor

 subido a facebook por Gustavo Anibal Visciarelli

Esta foto -tan magnífica como desconocida- nos remonta a aproximadamente 1920 para mostrarnos el ruinoso hotel Saint James abandonado frente a la actual Playa Varese.
En varias oportunidades hablamos de sus misterios.
También exhibe un fragmento de la Explanada Sur, paseo inaugurado a principios de siglo XX en el actual Boulevard Marítimo entre el Torreón y Cabo Corrientes.

Sabemos que estaba ornamentado con esculturas -en su mayoría réplicas de obras famosas- que fueron traídas de Europa.
Muchas de ellas embellecen hoy las plazas de Mar del Plata, como la que vemos en la foto. Se trata de "Venus de Milo", ubicada hoy en Plaza Colón.
Mejor no preguntar por el destino de esas bellas farolas.
No podremos dilucidar el misterio y sólo sumaremos tribulaciones.

Pero esta foto, recibida hace pocos días en el marco del proyecto Fotos de Familia, tiene un detalle sutil. Una suerte de pieza faltante en un rompecabezas. Se trata del cartel donde podemos leer "Restaurante Saint James de Juan Durrosier".
Tiempo atrás escribí sobre Durrosier y opté por llamarlo "el francés olvidado de Playa Varese", ya que la historia parecíó soslayar a este pionero de la actividad turística en aquel sector.
En verdad no abundaban fuentes documentales, salvo relatos familiares, algunas precisiones registradas por el arquitecto Roberto Cova y varias fotos mostrando un establecimiento de madera -primero restaurante y luego hotel- sobre las arenas de la bahía.
El cartel, auspiciado por los famosos cigarrillos 43, nacidos en 1898, es una singular prueba gráfica sobre la existencia del establecimiento, fundado por Jean Baptiste Durrosier.
Sabemos por fuentes familiares que Jean Baptiste, tras su arribo a la Argentina, se radicó en la zona rural de Maipú donde formó una numerosa familia.
Su llegada a Mar del Plata se produjo en fecha imprecisa, pero podemos situarla hacia fines del siglo XIX, cuando el hotel Saint James se hallaba en construcción.
El arquitecto e historiador Roberto Cova aportó otro dato: Durrosier se contactó en Mar del Plata con un paisano de apellido Dugued, que prosperaba con su panadería en el antiguo barrio de la estación de trenes.
Ambos, en sociedad, montaron una suerte de fonda en la actual Playa Varese para darle de comer a la multitud de obreros que trabajaba en la construcción del Saint James.
La paralización de la obra no significó la muerte del emprendimiento. Aquel sector –conocido entonces como “la playa del Saint James”- nacía lentamente al turismo de la mano del genovés Luis Varese, que a principios de siglo inauguró en aquel desolado paraje su histórico hotel Centenario.
Ya sin Dugued como socio, Durrosier reconvirtió aquella fonda, luego en un restaurante y más tarde en un hotel, que heredó el nombre “Saint James”. Los hijos de Jean Baptiste fueron parte de aquella empresa familiar.
El camino costero hasta Cabo Corrientes aún no existía y la franja de arena se pobló de hoteles de madera que funcionaron con permisos precarios.
El paraje cautivó a integrantes de la colonia británica en Argentina, muchos de ellos vinculados al ferrocarril, que lo convirtieron en su lugar de veraneo.
Tal circunstancia habría dado origen al nombre de “Playa de los Ingleses”, que fue cambiado por el de Varese durante la Guerra de Malvinas.
Hacia fines de la década del ’30, con la construcción del camino costero, los hoteles tuvieron que abandonar la playa y pasaron a la pendiente de la barranca. El “Saint James” siguió ese camino y continuó en manos de la familia Durrosier hasta mediados de los ’40.
En 1978 fue demolido junto al resto de los edificios.
Jean Baptiste no presenció los últimos capítulos. Murió en 1941. Pocos lo recuerdan, pero es parte de nuestra historia. La foto viene a rescatar su nombre...con el importante auspicio de cigarrillos 43.
La foto que ilustra este texto fue enviada por Ignacio Iriarte al proyecto Fotos de Familia del diario LA CAPITAL

Video

Saint James , sueldos sin pagar.. Relatos del Arq. Roberto Cova

Mar del Plata base cero