jueves, 25 de marzo de 2021

Hallaron el piso de una casa del Buenos Aires de 1810 en una excavación en San Telmo


La propiedad queda en la calle Bolívar al 800. 
El arqueólogo Daniel Schavelzon encontró además, un tramo entubado del Zanjón de Granados, un arroyo que nacía en lo que hoy es Plaza Constitución, atravesaba la ciudad virreinal y desembocaba en el Río de la Plata.



El equipo conformado por los arqueólogos Daniel Schavelzon y Flavia Zorzi y el historiador Francisco Girelli encontró en la calle Bolívar 884 y 886, reliquias de la época del virreinato en una obra donde un inversionista italiano planea construir un hostel. 
Entre las cosas que se revelaron tras las excavaciones, apareció el piso de una casa que estaba allí en 1810, cuando a unas ocho cuadras se echó al Virrey Cisneros y se instauró la Primera Junta de Gobierno patrio.

“Hay un tema de patrimonio en Buenos Aires.
Si querés ver restos materiales de nuestra historia anterior a 1810 no los hay. 
El Cabildo es una truchada que hizo (el arquitecto Juan Antonio) Buschiazzo en 1939. 
La Pirámide de Mayo está reconstruida. 
De las casas de las personalidades de nuestra libertad e independencia no hay una sola en pie. 
Por poner un ejemplo, la Jabonería de Vieytes no existe... Pero no es solo acá en la Capital. 
Ni hablar de la casa de Tucumán, que la demolieron y reconstruyeron. 
Demolimos y destruimos todo lo material que había de cuando declaramos nuestra libertad e independencia. 
Habla bastante mal de nosotros y permite jugar con la memoria: cualquiera te puede vender cualquier verdura”, explica a Infobae Schavelzon.

“La Manzana de las Luces preexistía desde el siglo XVII. Pero la sala de representantes es nueva. 
Las iglesias todas restauradas. 
No hay nada auténtico, original. 
Por eso, encontrar esta casa es importante para la construcción de nuestra historia y nuestra identidad. 
Aunque sea un piso con parte de paredes”, continúa el arqueólogo.

El primer dueño conocido del solar donde hallaron la casa fue un portugués: “El propietario más antiguo del terreno que pudimos encontrar es Cosme Duarte, quien según un protocolo firmado ante el escribano don Pedro Núñez vendió el terreno al matrimonio de Francisco Goitía y Micaela Duarte en 1787”, señalan los arqueólogos. 
Luego, cuando Remigia Goitía recibió el predio como herencia de sus padres. 
La mujer vivió allí hasta su muerte en 1860. 
Más adelante, y luego de ciertos problemas derivados de la sucesión de Remigia, la propiedad pasó a ser de Pedro José Domínguez, -un teniente coronel del Ejército de los Andes- y de su esposa Candelaria Aloy. 
Durante la epidemia de fiebre amarilla de 1871, Domínguez y uno de sus hijos murió, y Candelaria se convirtió en la única propietaria.

Schavelzon y Girelli señalan que “esta falleció en 1884 y legó la propiedad a su único hijo con vida, Ceferino Domínguez, y a su nieta Valentina Domínguez de Barbosa, quienes en la misma sucesión la vendieron a Lorenzo Cabrera”. 
Más adelante funcionó, por un corto tiempo, la Escuela Elemental N° 9, cuya directora era Margarita Ochagavia de Sapereira. 
Luego habitó el lugar Juana Blaye, que construyó la edificación de dos plantas que se observa actualmente. 
Ella -viuda de Miguel Ballestero- vivía en la planta baja junto con tres hijos -Miguel, Julia y Ángela- y cuatro personas de servicio, entre las que había una mujer italiana y una cocinera francesa. 
El primer piso se lo alquilaba el médico y militar Eleodoro Damianovich, a su esposa Josefa Cubas, a sus ocho hijos, que tenían tres sirvientes y “otras cuatro personas cuya relación no pudo ser establecida”.

Schavelzon sostiene que “el piso hallado es de una casa de 1810 o un poco antes. Decir 1810 suena fuerte, sino es así. 
No podemos dar con exactitud la fecha, las casas tardaban un año en construirse. Lo que sí sabemos en que en esa fecha había gente ahí”. 
Aún falta para brindar un informe definitivo, aclara el arqueólogo, pero se puede pensar en una casa “con una viga entre dos paredes. 
Una casa chica. Pero hay que tener en cuenta los parámetros de la época. 
Tener una sala y una habitación ya daba una cierta categoría. 
Aunque hoy eso sería un rancho. 
Eran casas casi todas con techos de teja y pisos de ladrillo. 
Por la forma y el tamaño de lo hallado, creo que el piso pertenece a la galería, al exterior de la casa, que sostenían el alero del frente, sobre lo que hoy es Bolívar. El pilarcito encontrado daría constancia de ello. 
Las casas con galería hacia la calle no eran raras. 
Antes de 1810 eran comunes. Era la vida más abierta de una Buenos Aires semirural. 
Un pueblo de 15 cuadras de largo por 5 de ancho, donde todos se conocían y la gente salía a tomar mate y hablar con el vecino, mirar al que pasaba a caballo”.

En Defensa 755 está el Zanjón de Granados, lo visitan muchos extranjeros. 
Antes era un arroyo natural que recibía el agua que se juntaba en una zona baja, lo que hoy es plaza Constitución. 
“Por eso ahí hay una plaza y no viviendas. Bueno, cuando se inundaba, el agua bajaba por el llamado Zanjón de Granados o Tercero del Sur, porque había tres arroyos similares en la zona. Iba por la calle Bolívar, Defensa y el Pasaje San Lorenzo, y salía al río de la Plata, lo que hoy es el Bajo. 
Por eso muchos planos de esa época muestran que el fondo de los terrenos son oblicuos: por la posición del arroyo. 
En 1865 lo entubaron para poder construir, porque había inundaciones, la gente tiraba desperdicios, largaban las cloacas ahí, había un olor espantoso, enfermedades… 
Lo hicieron con paredes de ladrillos, algo simple, para vender los terrenos encima”, explica Schavelzon.

“El sitio está ubicado sobre el límite sur de la ciudad fundada por Juan de Garay en 1580. 
Este límite estaba definido por un arroyo conocido como Tercero del Sur, aunque en los documentos históricos aparece con distintos nombres según se lo fue llamando en distintas épocas: Zanja del Hospital, Primero, Zanjón de Goyo Rivero, Zanja de Viera. 
Hacia el norte, la ciudad llegaba hasta otro arroyo conocido como Zanjón de Matorras. 
De esta forma la estrategia de Garay había sido asentarse en el punto más alto de la meseta pampeana sobre el Río de la Plata, y desaguar hacia ambos cauces. 
El Tercero del Sur tenía sus nacientes en la zona de Constitución y discurría en forma diagonal hasta Chile y Bolívar, recibiendo un tributario en Estados Unidos y Bolívar y otro procedente de Bernardo de Irigoyen y Alsina. 
Las variaciones topográficas marcadas, localizadas al oeste de Bolívar y San Juan, el trazado sinuoso de la calle Chile y su tramo final ancho, antes de llegar a Paseo Colón, evidencian su pasada presencia. 
El vado principal se ubicaba en la calle Defensa, por la cual salía la principal vía de comunicación con la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires. 
En otros sectores el zanjón se cruzaba con pequeños puentes colgantes para peatones. 
Hacia el sur de este curso surgió el primer suburbio de Buenos Aires, correspondiente a los Altos de San Pedro, hoy San Telmo, luego totalmente incorporado al núcleo central urbano en el siglo XVIII”, continúan Schavelzon y Girelli.

En la actualidad, la casa es propiedad de un inversor italiano llamado Alberto Carrai. “Vino para hacer un hostel, y como buen italiano, dijo que necesitaba conocer la historia de este edificio, no iba a venir y modificar sin saber. 
Es un tipo culto, que construye en todo el mundo. 
Y además, ellos respetan más la historia material. 
Nos pidió investigar. 
Ahora quedó todo el trabajo por la mitad por la pandemia. 
Su idea es dejar lo que hallamos bajo un vidrio, para poder usar el edificio, circular y poner en vitrinas lo que encontremos”, dice Schavelzon.

“Lo primero que vimos cuando llegamos es el plano oblicuo. 
Algo raro ahí. 
Nadie hace una pared torcida. 
Entonces, sabíamos que pasaba un arroyo. 
Ahora hay un patio, hicimos una búsqueda ahí y vimos que estaba hueco. 
Ese patio lo hicieron porque no pudieron construir encima. 
Había que ver qué había debajo. 
Rompimos una especie de piso de vigas de hierro con cemento, como un techo, y apareció el agujero. 
En algún momento fue usado como depósito, porque había maderas, tablones, basura… 
Para la arqueología, lo más interesante de esta casa es lo que hizo el arquitecto Carlos Pellegrini en la década de 1860, el piso del zanjón. Para que el agua no se profundizara. 
Era de piedra irregular. 
Al hacerlo selló lo previo. 
Entonces, al levantar ese piso ya tenemos claro que es anterior a 1860, los estratos del suelo. 
Nunca nadie tocó lo que estaba abajo. 
Es toda una fuente de información sobre la historia del arroyito que definió el trazado de las calles de la zona sur”, expresa el arqueólogo.

“Actualmente el piso de lo que fue el Tercero es un empedrado irregular de piedras provenientes de la isla de Martín García o el Uruguay, con el mínimo trabajo de canteado para ajustarlas entre sí. 
Las juntas eran de cal y las paredes son muros de ladrillos de diferentes épocas”, concluye Schavelzon.

miércoles, 17 de marzo de 2021

Del empedrado al asfalto. Breve historia de los adoquinados porteños






                       Trabajos de adoquinado en Buenos Aires.Museo de la Ciudad


En el lapso de dos siglos las calles de Buenos Aires dejaron de ser un lodazal para convertirse en transitables y mayormente asfaltadas, dando cuenta de un acelerado proceso de crecimiento urbano.

por Bruno Ivan Correia para Lugares


Imaginemos la siguiente escena. Frente a nosotros una calle. Las lluvias de los días anteriores la han convertido casi en un lago, con sus márgenes llenas de barro. El olor es nauseabundo, los vecinos arrojan su basura y los restos de animales muertos sobresalen del agua como islas.


¿Dónde estamos? Ni más ni menos que a pocas cuadras de la Plaza de Mayo, en algún momento del siglo XVIII.
Trabajos de adoquinado. La mayoría de los de granito de la ciudad provienen de las canteras de Martín García y Tandil.Museo de la Ciudad

Al caminar hoy por Buenos Aires cuesta creer que alguna vez fue así. 
En los últimos 200 años, el progreso urbanístico fue enorme, y la cantidad de cambios que atravesaron las calles porteñas dan cuenta de ese proceso. 
Ya no queda ni una sola de tierra en toda la ciudad.

La crónica de este progreso nace en 1783 con un nombre: Juan José de Vértiz y Salcedo. 
Primero como gobernador de Buenos Aires, y luego como virrey: fue uno de los gobernantes más progresistas. 
Cuando ocupó su cargo ordenó de inmediato las primeras obras de nivelación y empedrado. Fue en la actual calle Bolívar, entre Alsina e Yrigoyen, donde se colocaron los primeros adoquines de la ciudad.

Aunque estas obras implicaron un gran avance no dejaban de ser primitivas. 
Solo se cubrió la calle con piedras irregulares sobre una capa de arena, lo que resultaba muy vulnerable a las lluvias.
A la salida del subte Catedral, se conserva una pequeña porción del empedrado original de la calle Florida.Bruno Ivan Correia

En la calle Florida, que durante el siglo XVIII se llamó Del Empedrado, se ha dejado, como recuerdo, un pequeño parche de este antiguo afirmado.

Aunque esta configuración era buena para las calles normales, en las arterias en las que había alto tráfico se utilizaron las llamadas “trotadoras”. 
Eran grandes lajas de granito que formaban un camino para que pudieran circular los carros sin sufrir traqueteos y vibraciones.
Las trotadoras eran bloques de granito de 50 cm de ancho que sirvieron para que las carretas pudieran transitar por sobre las calles empedradas sin tanto traqueteo.Museo de la Ciudad y Biblioteca FADU

Hoy en día las trotadoras ya no existen. Sin embargo, por su tamaño, que llegaba a ser de 50 centímetros de ancho, pudieron ser recicladas y muchas terminaron convertidas en los cordones graníticos tan típicos de nuestra ciudad. A pesar de todas sus desventajas este tipo de empedrados siguió en uso, en algunas zonas, casi hasta mediados del siglo XX.
Los cimientos de un problema

El progreso del empedrado fue lento y la partida de Vértiz no ayudó a acelerar el avance. Recién hacia la década de 1860 se intentó instalar un mejor adoquinado, con una superficie regular, pero se siguieron usando cimientos de arena y demostraron durar tan poco como el adoquinado irregular. Estaba claro que se necesitaba un salto cualitativo.

Antiguo adoquinado irregular frente a la vieja Casa de Gobierno. Circa 1876.Colección Witcomb. Archivo General de la Nación.

Se realizaron gran cantidad de experimentos. Diferentes tamaños y posiciones de los adoquines y el material usado para los cimientos. 
Incluso se llegó a probar con piedras importadas de Inglaterra para ver si eran mejores que las traídas de la isla Martín García o las de las canteras de Tandil.

No fue sino hasta 1893 que se dio el paso fundamental: se abandonaron los cimientos de arena y fueron reemplazados por cemento Portland.

Con esto se lograron frenar las filtraciones al subsuelo que aflojaban los adoquines. 
Era lo que se necesitaba para lograr calles más firmes y duraderas.
El antiguo edificio del Congreso de la Nación (frente a la Plaza de Mayo, Balcare e Yrigoyen). En la primera imagen, circa 1870, con empedrado irregular. En la segunda, circa 1880, el adoquinado ya es regular.Colección Witcomb. Archivo General de la Nación

Pero no todo fue perfecto. Como siempre, la solución de un problema suele acarrear otros nuevos. 
Al ser más firme el adoquinado, las ruedas de los carruajes producían mucho más ruido; y al ser más duraderos, las piedras se pulían con el constante paso de los carros, y se volvían resbalosos. Cuesta creerlo, pero el debate acerca de la contaminación sonora y el peligro que implicaban los patinazos para peatones y caballos, ocupó varias páginas de los diarios de la época.
La solución en madera

Por eso, los ingenieros de Buenos Aires seguían experimentando. 
Existía otro material, que a pesar de haber sido muy utilizado, no ha dejado huellas en Buenos Aires: la madera.
Adoquinado de algarrobo frente a la Plaza de Mayo.Museo de la Ciudad

El primer gran experimento con adoquines de madera se realizó en la flamante Avenida de Mayo (inaugurada en 1894), y el material elegido fue pino tea. 
Aunque era muy popular en Europa demostró ser un fracaso total en el clima húmedo de la ciudad y el adoquinado duró solo cuatro años.

En 1895 se decidió hacer un experimento con madera nacional de algarrobo. 
Se adoquinaron varias cuadras de las actuales calles Bernardo de Irigoyen y Pellegrini, un área extremadamente transitada. 
Cuando terminó el experimento habían circulado por la zona 3.976.310 carretas, causando poco o ningún daño. 
El algarrobo resultó ser un éxito total y se exportó a ciudades como Londres, París y Roma.
Buenos Aires le donó adoquines de algarrobo argentino a Roma. 1916.Caras y Caretas. Biblioteca Nacional de España

Este material tenía múltiples ventajas. 
Por un lado era mucho más silencioso. No era mucho más resbaloso que la piedra y un testigo afirmaba que una vez que los caballos se acostumbraban a la nueva superficie “casi me atrevería a decir que saben patinar”. 
Y la última, y mayor ventaja, era que por ser producido en el país su costo era extremadamente bajo.

Para la década de 1940, según el Catastro Municipal, convivían en la ciudad todos los tipos de afirmados: los primitivos, de piedra de Tandil o Martín García, de algarrobo y de asfalto.
Esos asfaltos nuevos

¿Asfalto? ¿Pero eso no es algo moderno? Quizás a muchos les sorprenderá saber que el asfalto es tan antiguo como los adoquinados de piedra. La primera aparición registrada data de 1878.

Aunque esos asfaltados tempranos no fueron muy bien recibidos y duraron poco, una segunda prueba, a finales del siglo XIX, dio resultados excelentes. 
Carlos M. Morales, Jefe de la oficina de Obras Públicas en 1898, describió al asfalto como “el que más se aproxima a la perfección”.

¿Por qué no se lo adoptó masivamente entonces? 
Por una cuestión de costos. El algarrobo, más económico, siguió siendo la mejor opción por varios años más. Así el asfalto fue reservado solo para las avenidas más importantes, como las Diagonales Norte y Sur (asfaltadas desde su apertura en la década de 1910) y la Avenida de Mayo.
Avenida Diagonal Sur, hacia mediados de 1920, con asfalto.Museo de la Ciudad

La historia del afirmado porteño es una historia de avances y progreso. 
En 1889 la ciudad tenía 3.000.000 de metros cuadrados adoquinados, para 1910 era de 7 millones y en 1936 llegaba casi a los 19 millones. 
De ese total, el 66% eran de granito, lo que muestra cómo las autoridades porteñas se fueron volcando a él por sus cualidades.

Con esa tendencia ya impuesta, en los últimos 70 años el proceso de avance hacia el asfalto fue lento, pero inexorable. 
La madera fue siendo reemplazada por adoquines graníticos y estos por pavimento. 
El desarrollo de las industrias petroquímicas abarató los costos de este último, que se vio alentado y favorecido por el crecimiento del parque automotor. 
Todavía algunas calles porteñas adoquinadas nos traen el traqueteo de una ciudad que andaba a otro ritmo, más lento. 
Hay quienes las transitan con nostalgia, otros con incomodidad. 
Huellas de una historia que se escribió vertiginosamente, y que, como Buenos Aires, no se detiene.


lunes, 15 de marzo de 2021

Bauer y Bordet fimaron un convenio para poner en valor el Palacio San José

 nota de prensa

Se trata del edificio histórico más importante de la provincia de Entre Ríos.

El ministro de Cultura de la Nación, Tristán Bauer, visitó ayer la provincia de Entre Ríos para firmar, junto al gobernador, Gustavo Bordet, un convenio de colaboración y cooperación destinado a la conservación y la puesta en valor del Palacio San José y el Museo Monumento Nacional “Justo José de Urquiza”.

Participaron del acto la secretaria de Cultura de la provincia, Francisca D'Agostino; la secretaria de Patrimonio Cultural del Ministerio, Valeria González; la directora Nacional de Museos, Marisa Baldasarre; la directora de Gestión Patrimonial, Viviana Usubiaga, y el jefe del Despacho del Palacio, Norberto Iribarren.

“Este Palacio es patrimonio de todos los argentinos y está muy fuertemente afianzado a nuestra historia”,  señaló Bauer y recalcó “el compromiso de dar lo mejor de nosotros, desde nuestro Ministerio y en forma conjunta con la Gobernación, para ponerlo de pie para que cuando vengan nuestros niños y niñas con sus colegios entiendan la memoria que guardan estas paredes y estos muros y desde esa historia, construir un futuro más hermoso y justo”, completó.


Para el gobernador Bordet se trata de un monumento “muy deteriorado por el abandono durante los últimos cuatro años que necesitaba tener esta posibilidad de recuperar su esplendor”. “Estamos no solo para convenir las obras que se harán, sino también para ponernos de acuerdo en cómo ponemos en valor este edificio que tiene una importancia desde la historia por los acontecimientos, los sucesos que han ocurrido aquí y también por lo que representa patrimonialmente”, explicó.

El Palacio San José es el edificio histórico más importante de Entre Ríos por su arquitectura exquisita y por la vegetación que lo rodea. 

Construido en el medio del monte entrerriano a partir de 1848, fue la residencia de Justo José de Urquiza, primer presidente constitucional de Argentina.

Está conformado por 38 habitaciones y cuenta con siete antiguas dependencias de servicio, dos jardines, 40 hectáreas de parque, dos patios, un lago artificial y una capilla con la cúpula decorada por el pintor Juan Manuel Blanes. En 1935, fue declarado Monumento Histórico Nacional y al año siguiente se convirtió en museo.

Su puesta en valor es un hecho trascendente que busca recuperar el cuidado y el valor que merece el patrimonio cultural de todos los argentinos y argentinas.  "Museo emblema, sin duda, de la historia y la identidad de esta querida provincia de Entre Ríos, pero también fundamental para todas las argentinas y los argentinos no solo por su incalculable valor arquitectónico sino también por su valor natural. Patrimonio del siglo XIX que se extiende hacía el siglo XXI, es también un símbolo de la Confederación, ese otro modelo de federalismo que quizás en nuestra historia dominante haya perdido algunas batallas, pero que sin duda es un faro que nos tiene iluminar para seguir nuestras políticas", valoró por su parte la secretaria de Patrimonio Cultural, Valeria González.

El  ministro Bauer también se refirió en el acto al concepto de federalismo: "qué palabra tan importante en estos tiempos. Para nosotros una de las banderas claves de nuestro Ministerio es la diversidad cultural y no puede haber diversidad cultural en la República Argentina sin federalismo".

Para el funcionario un "altísimo porcentaje” de museos e instituciones culturales están concentrados en Buenos Aires. “Por eso la tarea que tenemos por delante de descentralizar y tener una verdadera representación federal es fundamental", explicó.

En ese marco, Bauer destacó la inversión que el Ministerio de Cultura de la Nación viene realizando en la provincia para atender las consecuencias de la pandemia de COVID-19. “En Entre Ríos llevamos una inversión de 76 millones de pesos, han recibido las asistencias del Ministerio 860 artistas y trabajadores de la cultura y 178 espacios culturales”. "Eso hasta ahora, pero vamos a seguir mientras esperamos con más esperanza que la pandemia pase de la mano de la vacunación”.

martes, 9 de marzo de 2021

Destacan labor de arquitectas mexicanas en estaciones del Tren Maya




por Fernanda Hernández para Centro Urbano
Las profesionales mexicanas apuestan por una arquitectura sustentable, que favorezca el desarrollo de las comunidades aledañas a las estaciones del Tren Maya

En el marco del Día Internacional de la Mujer, que se conmemora el próximo lunes 8 de marzo, la industria destaca la labor de dos arquitectas mexicanas que colaboran en el desarrollo del Tren Maya.

Se trata de Gabriela Bojalil, con su despacho DAFDdf, y Ana Elena GayAranda, del despacho AE GAYARANDA, quienes han realizado el diseño arquitectónico de las estaciones Palenque y Chichén Itzá; mismas que incluyen un polo de desarrollo para las poblaciones.

Además, los anteproyectos arquitectónicos integrales de ambas estaciones están diseñados, principalmente, para generar un impacto positivo para el medio ambiente y la comunidad. 
Las propuestas buscan potenciar la zona y generar el progreso que sus habitantes necesitan; con lo que se contribuye al bienestar de México y sus visitantes.

La estación de Palenque es de demanda media y de carácter turístico; y contará con cuatro vías y dos andenes. 
Ésta será la primera estación de la ruta de 1,500 kilómetros del Tren Maya, y se ubicará en el terreno del antiguo aeropuerto de Palenque, Chiapas.

El concepto arquitectónico retoma la máscara de Pakal y se conforma por un edificio con grandes cubiertas inclinadas, con un porcentaje de techos verdes en dos niveles. 
Asimismo, tendrá zonas públicas y andadores con locales de servicio, técnicos y comerciales; una plaza y jardines que evocan la selva chiapaneca; y en el sótano se localizará una estación multimodal y áreas de servicios.



En tanto, la estación del tren en Chichén Itzá fungirá como portal de acceso al sitio arqueológico. Fue diseñada con fines sustentables y como un punto de encuentro para convivir, disfrutar y realizar actividades comerciales, culturales y gastronómicas.

La estación contará con una plaza de recibimiento al aire libre, con un corredor gastronómico, un centro de transferencia modal y un corredor turístico y comercial. Además, será de demanda alta y formará parte del tramo 4 del Tren Maya.

Su diseño contiene en sus formas tres elementos esenciales del mundo maya:
El Arco Maya
La Ceiba- árbol sagrado para los mayas que representa el centro de la tierra
La Geometría sagrada de la piel de la serpiente

Adicionalmente, la estructura de la estación representa una serpiente, que evoca la transición de la vida contemporánea hacia el misticismo maya. De manera que el proyecto fusiona la arquitectura, el diseño urbano y de paisaje, conservando el ecosistema y raíces mayas.




Las profesionales mexicanas apuestan por una arquitectura sustentable, que favorezca el desarrollo de las comunidades aledañas a las estaciones del Tren Maya. 
Ambas resultaron ganadoras de la licitación convocada por Rogelio Jiménez Pons, director del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), en 2019.

miércoles, 3 de marzo de 2021

Barrio de Belgrano - Memoria visual de Buenos Aires

 Memoria visual de Buenos Aires

Este es un video realizado por Memoria Visual de Buenos Aires

“Memoria Visual de Buenos Aires” es dirigido por los arquitectos Graciela Raponi y Alberto Boselli viene desarrollándose desde hace casi tres décadas en sucesivos y conexos proyectos bianuales y trianuales, en el IAA-FADU-UBA, con el apoyo de investigadores de ese Instituto, del Centro de Arqueología Urbana y otras instituciones.
Hay una continuidad de más de veinticinco años de proyectos con resultados verificados que postulan un programa permanente de investigaciones sobre la ciudad uniendo fuerzas con los otros grupos del IAA que abordan el campo de la Historia Urbana.


Memoria Visual de Buenos Aires es un intento por reconstruir los procesos de gestación y transformación de la ciudad. 
Desde la última década esa transformación está siendo registrada en imágenes satelitales y desde edificios altos. El pasado también está documentado visualmente, pero en registros infinitamente dispersos. La ciudad del siglo XIX en su segunda mitad fue fotografiada y la del siglo XX fotografiada y filmada. Casi la totalidad de la Buenos Aires actual se gestó y desarrolló en los últimos ciento treinta años, por lo tanto se puede decir que todo ese proceso está testimoniado por miles de imágenes que son fidedignas pero que requieren investigación. Incluso lo anterior es avistado desde antes de 1850 por el daguerrotipo. La realidad física rescatada en esas primeras imágenes mecánicas es la de una modesta ciudad construida en ladrillo cocido en los cien anteriores años. Los dos primeros siglos de construcciones en adobe fueron borrados por las lluvias, pero subsiste el trazado en damero de su amanzanamiento original.


Fundada en 1582 en la costa del Río de la Plata, la actual Capital de la República Argentina tuvo un débil impacto sobre el medio natural en sus primeros tres siglos de existencia. 
Pero en los últimos ciento treinta años inició un formidable desarrollo urbano que en pocas décadas convirtió a esa “gran aldea” en una de las metrópolis portuarias más importantes de Sudamérica y del mundo.

Los archivos de fotografía urbana y de los demás documentos icónicos, desde los dibujados artesanalmente como la cartografía, hasta los registrados en soporte fílmico, digital, etc., proveen los eslabones para reconstruir ese itinerario en el tiempo. 
Ordenar cronológicamente y hallar los nexos entre estos eslabones es la forma de lograr montajes que hacen visible ese crecimiento y transformación de la ciudad. Estos montajes audiovisuales son fruto de más de veinticinco años de investigaciones llevadas a cabo en el Instituto de Arte Americano (IAA) de la Facultad de Arquitectura Diseño y Urbanismo (FADU) de la Universidad de Buenos Aires (UBA) confluyendo hacia un programa cuyo objetivo es el rescate de la Memoria Visual de la Ciudad.

lunes, 15 de febrero de 2021

La casa frente al mar de un expresidente correntino que resiste el paso del tiempo




La construyo en 1935
Conocida como “La Elenita”, la vivienda se encuentra a pocos kilómetros de Pinamar. Allí pasaba los veranos con su familia el histórico dirigente radical Arturo Frondizi, nacido en la localidad de Paso de los Libres.
publicada el 12-2-21 en el Litoral.com.ar  





La casa de madera de pinotea “La Elenita” fue construida en 1935 por el expresidente Arturo Frondizi, nacido en Paso de los Libres, en octubre de 1908. Se encuentra frente al mar en Ostende, a escasos 5 kilómetros de Pinamar. En ese lugar donde prima la naturaleza, la propiedad se mantiene intacta.

El diario La Nación da cuenta en una nota publicada en la edición de ayer la historia de esta propiedad donde el exmandatario pasaba los veranos junto con su familia, su esposa Elena Faggionato y su hija Elena, quien le dio nombre a la casa. En la actualidad la propiedad está custodiada por la sobrina y heredera de Elena, Mercedes Faggionato, quien vive a pocas cuadras de allí.

Todo lo que reinaba en el paisaje alrededor de la casilla de madera donde el doctor Arturo Frondizi veraneaba, descansaba y solía estudiar eran médanos y mar, ni siquiera había forestación, ya que los fundadores de la zona no habían podido desarrollarla debido a que en 1914 estalló la Primera Guerra Mundial y abandonaron el proyecto urbanístico.

Ostende se había creado en 1913 por los europeos Fernando Robette y Agustín Poli, y ya para 1935, se habían construido algunos pocos edificios en cercanías a la propiedad.


Ubicada en la rambla Sud, entre las calles Anvers y Estocolmo, en la zona había muchas otras casillas de este estilo, la mayoría eran de familias de General Madariaga, que llegaban al principio de la temporada, armaban estas construcciones sobre pilotes, generalmente cerca del Viejo Hotel Ostende (una de las pocas zonas que estaba iluminada), y allí pasaban sus vacaciones donde la protagonista era solo la naturaleza.

La estructura de la casilla, sobre los pilotes, soportaba los vientos del sudeste y estaba construida sin impactar el ecosistema costero. Con el transcurrir de los años, de las tormentas de arena, las sudestadas, las casillas de veraneo fueron deteriorándose y desapareciendo de las playas de Ostende. Sin embargo, “La Elenita” soportó los constantes avatares climatológicos y pudo mantenerse erguida y en pie.

Actualmente, conserva casi en su totalidad la estructura edilicia de la época, fue declarada Monumento Histórico Provincial bajo la Ley N° 12.933, Edificio Histórico Patrimonial por el Partido de Pinamar, y de Interés Municipal junto con la declaratoria de Vecino Ilustre de Frondizi, quien fue presidente entre 1958 y 1962. Actualmente es un lugar de visitas constantes, tanto de turistas como de residentes.

viernes, 12 de febrero de 2021

Tranvías en Buenos Aires

 


por José Pedro Aresi y Alberto Rasoreê para Buenos Aires Antiguo

Cuenta don Aquilino González Podestá , Presidente de la Asociación Amigos del Tranvía, que los primeros tranvías a caballos comenzaron a correr por las calles de Buenos Aires en el año1863, al principio como complemento de un ferrocarril y luego, desde 1870, específicamente como transporte urbano.

Las primeras líneas propiamente dichas fueron dos : el "Tramway Central", de los Hnos. Julio y Federico Lacroze, y el "Tramway 11 de Septiembre" o de la "Calle Cuyo", de los Hnos. Te—filo y Nicanor Méndez que se inauguraron el mismo día: 27 de febrero de 1870, casualmente un domingo de Carnaval.

Es en el año 1880 cuando comienzan a perfilarse las futuras grandes compañías, entre ellas el Tramway Anglo Argentino, que muchos años después - en 1939 - fue absorbida por la "Corporación de Transportes de la Ciudad de Buenos Aires". El desarrollo en esa época de un gran movimiento del servicio tranviario, hizo que Buenos Aires se colocara a la cabeza de las ciudades de mundo en lo que a ese tipo de transporte se refiere.


A fines del siglo XIX el descubrimiento de la electricidad y su empleo práctico, motivó una revolución en las técnicas conocidas hasta entonces, a lo cual no fue ajeno el tranvía.
Consecuentemente, en el año 1881 Ernst W. von Siemens desarrolla e instala en un suburbio de Berlín, el primer tranvía eléctrico del mundo. Es a partir de entonces, cuando ese tipo de vehículo se universaliza y el 25 de octubre de 1892 se ensaya el primer tranvía eléctrico en la Argentina, lo cual no sucedió en Buenos Aires, sino en la ciudad de La Plata, flamante nueva capital de la Provincia de Buenos Aires. Este acontecimiento no pasó de una prueba y habrían de transcurrir otros cinco años para que comenzara a concretarse la instalación de las primeras líneas.
El 22 de abril de l897 se inauguró un servicio de tranvía eléctrico, que recorrió la avenida Las Heras desde Canning hasta los portones de Plaza Italia. Según cuentan cronistas de la época, un distinguido grupo de invitados participó del primer viaje y lo disfrutaron como si fuera una aventura, pues el vehículo se desplazaba a 30 kilómetros por hora; lo cual era una velocidad elevada para la época. Un periodista de entonces publicó al respecto el siguiente comentario : Se trata de un demoníaco armatoste, de un endiablado vehículo que devora las distancias con una espantosa velocidad".
Posteriormente, el 4 de diciembre de 1897, se inauguró otra línea que unía la avenida Entre Ríos con el barrio de Flores y fue a partir de este momento que comenzó a aumentar el tránsito del nuevo tipo de tranvía por las calles de Buenos Aires, el cual llegó así a los barrios y se convirtió en un simpático servicio popular.
A esta altura vale recordar al legendario boleto obrero que se expendía entre la cinco y la siete de la mañana al precio de cinco centavos, es decir la mitad de la tarifa normal. Cuando se sacaba boleto obrero de ida y vuelta a un costo de diez centavos, el regreso debía materializarse por la tarde, después de las 16.00 horas. El clásico y popular boleto obrero, fue abolido 11 de noviembre de 1949.
El tranvía constituyó un extraordinario e importante sistema de transporte que resistió el paso de distintos espectros políticos, pero que no pudo finalmente vencer a fuertes e influyentes intereses económicos que se sintieron perjudicados por su éxito y presionaron a las autoridades para la supresión del sistema que lo tuvo como protagonista.
 Por decreto del Poder Ejecutivo del mes de octubre de 1961, se decidió suprimir el servicio de tranvías bajo el pretexto de obsolescencia y enorme déficit. Pronto las estaciones a las que pertenecían las distintas líneas se fueron cerrando.
Recuerda don Aquilino González Podestá que la fecha establecida para dar por finalizado el último servicio de tranvía fue el 26 de diciembre de l962, día en que se hizo un tibio homenaje de despedida por parte de los comerciantes del barrio de Belgrano. Sin embargo las últimas líneas que rodaron, es decir las números 20 y 38, lo hicieron hasta el domingo 19 de febrero de 1963. Así se extinguieron los tranvías en la ciudad de Buenos Aires, pero no su nostálgico recuerdo.
Con el propósito de rendirle un pequeño homenaje al transporte más popular del siglo XX en esta ciudad, vamos a recordar los distintos puntos geográficos unidos por cada una de las líneas de tranvía, tomando para ello como referencia, los recorridos del año 1954.

INICIO Y FIN DEL RECORRIDO DE LAS LINEAS DE TRANVIAS DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES EN EL AÑO 1954 

1 De Liniers a Primera Junta

2 De Liniers a Plaza de Mayo
3 Pza. Constitución a Villa Eva Perón (Villa Mauricio - Lanús)
4 Republiquetas y Cramer a Estación Pte. Perón (Retiro)
5 Lacarra y Rivadavia a Estación Pte. Perón (Retiro)

8 Plaza de Mayo a Chiclana y Avda. La Plata
9 Estación Pte.Perón (Retiro) a Puente Uriburu
10 Jardín Zoológico a Puente Pueyrredón
12 Boca a Chacarita 14 Aduana a Honduras y Godoy Cruz
16 Puente Uriburu a Corrientes y 25 de Mayo (Centro)
17 Sarandi a Recoleta
18 Avellaneda (Tacuarí y Av. San Martín) a Arenales y Talcahuano (B. Norte)
20 Lanús Oeste a Estación Pte. Perón (Retiro)

21 Policlínico Fiorito a Pza. Miserere (Once)
22 Quilmes a Plaza de Mayo
23 Viamonte y Maipó (Centro) a Chiclana y Boedo
25 Boca a Plaza Italia
26 Parque Chacabuco a Correo Central
30 Puente Saavedra a Pza Constitución
31 Estación Saavedra a Maipú y Corrientes (Centro)
33 Godoy Cruz y Demaría a Maipú y Corrientes (Centro)
35 Villa Devoto a Callao y Las Heras (Recoleta)
38 Barrancas de Belgrano a Pza. Constitución
40 Mataderos a Primera Junta
43 Boca a Rivadavia y Nazca (Flores)
44 Parque Chacabuco a Aduana

46 Parque de los Patricios a Est. Pte. Perón (Retiro)
48 Mataderos a Paseo Colón y Chile
50 Retiro a Parque Patricios
55 Caseros y Boedo a Est. Pte. Perón (Retiro)
56 Parque Patricios a Est. Pte. Perón (Retiro)
61 Policlínico Fiorito a Plaza Italia
63 Boca a Jardín Zoológico
68 Demaría y Oro a Plaza Constitución
73 Parque Patricios a Jardín Zoológico
74 Avellaneda a Aduana
76 Hortiguera y Directorio (Caballito) a Callao y Las Heras (Recoleta)
83 Villa del Parque a Cementerio de Flores
84 Villa del Parque a Pza. Constitución
86 Villa Devoto a Est. Río de Janeiro (Subte B)
88 Barrancas de Belgrano a Flores
89 Godoy Cruz y Cerviño (Palermo) a Flores
94 Plaza Lavalle (Tribunales) a Chacarita 95 Chacarita a Esmeralda y Tucumán (Centro) 96 Viamonte y Eduardo Madero a Villa Urquiza (2) 97 Pza. Constitución a Barrancas de Belgrano 99 Avellaneda y Mercedes (Vélez Sársfield) a Correo Central (1)Información obtenida en la "Asociación Amigos del Tranvía". (2)Fue levantada casi a fines de 1954 NOTA: Para ese entonces la línea 49 que iba de Primera Junta al Cementerio de Flores, ya había sido cancelada, lo mismo que las líneas 58 y 59 que hacían un recorrido circular entre Constitución y Est. Pte. Perón (Retiro), pasando por Once, uniendo así tres cabeceras de los ferrocarriles. La línea 90 que iba de Villa Urquiza a Pza. Constitución, también había sido levantada.

comentario:

Recorrido en 1935, luego del cambio de mano de las calles en 1945 cambiaron algunas cosas: Directorio - Hortiguera - Rivadavia - Picheuta - Rosario - Venezuela - Castro Barros - Belgrano - Balcarce - Alsina - P Colón - REGRESO - Rivadavia - L N Alem - B Mitre - Rosales - P Mayo - P. Colón - San Juan - Av La Plata - Asamblea - E. Mitre hasta Directorio




miércoles, 27 de enero de 2021

Historia de dos hermanos.

 


por. Carlos Sánchez Saravia
parafraseando a Charles Dickens, en "Historia de dos ciudades" (título original, A Tale of Two Cities) historia semanal: que se edito del 30 de abril a 26 de noviembre de 1859, titule esta nota "Historia de dos hermanos".
Hecha esta aclaración comenzamos a juntar los datos y relatos.

Esta nueva historia no tiene principio ni fin, tampoco es cronológica, empieza tantas veces, como comencemos a contarla de nuevo y termina tantas veces como el medio para el que se escribe le marque su final. tampoco sigue un orden cronológico, saltaremos de un tiempo a otro, para poder comprender el porque estas dos parejas de hermanos se relaciona íntimamente, no dejando que la historia de uno se comprenda sin conocer su relación.

El lugar para donde comenzamos a contar "Dos hermanos", es el ex hotel Sofitel de la calle Arroyo 841, en donde a fines del 2020 , comenzamos a idear junto a Luis Abregú, fotógrafo de profesión y amigo de trabajo y de la vida, una muestra virtual, que propusiera un evento ArqDiseño/ArchDesign N° 1 Hotel/Palacio Mihanovich, Arroyo 841.

Ahora comenzando este año 2021,  un nuevo año, difícil, de cambios y de oportunidades, con una pandemia que durará, con muchos amigos que se van y con mucho tarea que realizar, porque el "show debe continuar".
Comenzaremos a darle forma.

Esto fuimos contando a traves del tiempo:

1- Los Mihanovich, Nicolás y Miguel Mihanovich

para e-ArquiNoticias N° 15
11 de abril de 2014
Llegados de la costa del mar Adriatico, de un pueblo de navegantes, Doli, cercano a la Ragusa, actual Duvroknik, 
Los hermanos Nicolás y Miguel Mihanovich, fueron los creadores de la flota mercante Argentina, formando sus familias en Argentina, pero sin olvidarse de sus orígenes desde donde partieron promediando el siglo XIX.
 
Allá por los finales del año 1927. dos hermanos que llegaron a la Argentina como inmigrantes y que lograron desarrollar dos exitosas e importantes empresas navieras, hablaban de sobremesa, con sus copas de brandy por delante. Recapitulaban sus trajinadas vidas, hechas a base de sacrificios y trabajo duro. Evidentemente, el esfuerzo había valido la pena. 
En un momento dado, Miguel (nacido el 6 de octubre de 1862), le dijo a su hermano mayor, Nicolás (nacido el 21 de enero de 1846): “ Ya sabes, Nicolás, que he constituido un legado para ayudar a la gente de nuestro pueblo natal y su comarca vecina. 
No podemos quejarnos de como nos ha ido. 
Aquí en la Argentina hemos creado y desarrollado nuestras empresas y hemos constituido nuestras familias. Lo único que no tenemos es la vida comprada. 
Por eso, a estas alturas, siento que tenemos una especie de deber moral de acordarnos de los nuestros, de aquella tierra entrañable que nos vio nacer y donde la vida sigue siendo tan dura como siempre” 















Nicolas Mihanovich, el mayor de cinco hermanos varones, nació en Doli el 21 de Enero de 1846. 
El hogar de los Mihanovich era de marinos, los cuales ocupaban al resto de la familia que quedaba en tierra cuando ellos sallan a navegar, en el cultivo de la tierra. 
Nicolás comienza a trabajar desde pequeño. Aprende a manejar diestramente los remos, sabe usar el timón y operar las velas. 
Luego de comenzar a navegar por mares y océanos llegó al puerto de Montevideo en 1867. 
Pero al toparse casualmente en Buenos Aires con un matrimonio italiano.
Nicolás daría comienzo a una sostenida carrera hacia la fortuna, el poderío y la consideración social.
En 1909 la  gran  empresa naviera se transforma en la Compañía de Navegación Nicolás Mihanovich. 

Miguel Mihanovich (1862), uno de los hermanos menores de Nicolás, fue traído a la Argentina por el en 1874. trabajó como comisario a bordo del vapor Toro, de su hermano Nicolás hasta 1884;que luego se asoció en Bahía Blanca con Felipe Caronti, creando la firma Caronti y Mihanovich, en 1886 Miguel le adquirió a Caronti su parte en la firma, la cual pasó a llamarse simplemente Miguel Mihanovich; en 1888 compró la mitad de la firma Derval Morena y se vino a Buenos Aires para organizar su oficina central, que hasta ese momento estaba en Bahía Blanca; En 1889 creó la compañía de navegación La Sud Atlántica, dedicada al tráfico entre Buenos Aires, Bahía Blanca y Patagones, que constituye la línea argentina más antigua de cabotajes fuera del estuario del Río de la Plata 



Dubrovnik o Ragusa es una ciudad costera localizada en la región de Dalmacia en la moderna Croacia. Capital del condado de Dubrovnik-Neretva. Dubrovnik es una ciudad rodeada de murallas y fortificaciones, al pie de la montaña de San Sergio, que cae a pico sobre las aguas del Mediterráneo. En 1979, la ciudad antigua de Ragusa (el recinto amurallado) fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco; Toda la economía de Ragusa se basaba en la navegación y el comercio marítimo, es decir, en los barcos. Navegar era tan importante que cada hombre debía plantar a lo largo de su vida cien cipreses. Después de cincuenta años, esa madera serviría para la construcción de barcos. Para ello, sumergían la madera en agua de mar y luego la ponían a secar. La sal tapaba los agujeros y la endurecía. Esta costumbre explica la abundancia de cipreses en las colinas que rodean la ciudad. En la época de su máximo esplendor (siglo XVI), la flota de Ragusa se componía de doscientos barcos. (cuando se formo la Sociedad Anónima Nicolás Mihanovich.contaba con mas de doscientas embarcaciones de todo tipo.


En el año 1980, Dubroknik, Croacia pertenecía a l a República de Yugoeslavia, gobernada por el Mariscal Josep Broz “Tito”.






En el verano europeo de 1980 con mi esposa Estela estábamos recorriendo, en auto, Europa, y en el recorrido, por la costa Dalmata, en la bajada hacia la península donde se encuentra Dubrovnik, en ese mes se realizaba el Festival de Música Clásica, le propuse a Estela que pararamos para ver la vista de la ciudad fortificada desde afuera, antes de entrar. 


Nos detuvimos en un hotel sobre la costa y al advertir que el nombre de el era Argentina, preguntamos a un mozo que hablaba algo de italiano, cual era el motivo del nombre y el nos respondió, que se debía a que el hotel fue donado a su pueblo por un emigrante que se había ido a la Argentina y que habiendo hecho fortuna allí, lo dono a su comunidad, muchos años después supe que ese hotel era parte de las donaciones que hicieron los hermanos Mihanovich a su pueblo de origen.


En el año 1980, Dubroknik, Croacia pertenecia a la República de Yugoeslavia, gobernada por el Mariscal Josep Broz “Tito”. Dubrovnik o Ragusa es una ciudad costera localizada en la región de Dalmacia en la moderna Croacia. 
Capital del condado de Dubrovnik-Neretva. Dubrovnik es una ciudad rodeada de murallas




Esta foto, se tomo, desde el ultimo piso del ex Palace hotel, hace unos años, a principios del siglo XX la vista era el río y a la llegada de los barcos que accedían al puerto de Buenos Aires. 

El ex Palace hotel ubicado en Presidente Perón entre 25 de Mayo y Alem, construido por el empresario naviero Nicolás Mihanovich con proyecto del arquitecto italiano Carlos Morra, en 1905, fue uno de los hoteles mas lujosos de la ciudad de principios del siglo XX. 
La crisis económica de 1929 quebró al Palace Hotel. 

En 1932, lo compró el Banco Hipotecario Nacional por 2.500.000 pesos moneda nacional, destinándolo para su sede central durante tres décadas. 

En 1966, un decreto del presidente Juan Carlos Onganía cedió el edificio a la Facultad de Filosofía, para centralizar sus institutos de investigaciones.
La tormenta del 28 de febrero de 1996 terminó con el mirador que estaba en la esquina de Leandro Alem. 
La guardia de auxilio municipal lo demolió porque podía derrumbarse, nunca se encaro su restauración, perdiéndose para siempre.










tarjeta publicitaria 1910


Academicista y de estilo francés, fue inaugurado en 1905 y distinguido con el Premio de Arquitectura de la Municipalidad de ese mismo año fue uno de los hoteles mas importantes de "la Buenos Aires del Centenario"
No solo la majestuosidad y solidez de su construcción, sino también su privilegiada ubicación en el centro administrativo de la ciudad y la excelente vista al rio en el viejo puerto hicieron que a principios del siglo XX este hotel fuera uno de los principales edificios de nuestra ciudad. Uno de los símbolos del pujante desarrollo de nuestro país en el Centenario. el Palace Hotel fue el lugar donde se alojaron numerosas delegaciones en los festejos (entre ellas el Príncipe de Gales y la Infanta Isabel) y era uno de los lugares preferidos por las familias ricas de la época.

Las dos puertas de entrada conservan sus elaborados tallados en su estructura de madera, la de la izquierda daba a las primeras oficinas de Mihanovich, luego fue el acceso al gran salón, mientras que la segunda que da a 25 de mayo era la entrada al lobby del hotel.

Uno de los símbolos del pujante desarrollo de la Argentina en el Centenario, el Palace Hotel, no solo fue el lugar donde se alojaron las numerosas delegaciones extranjeras que llegaban para los festejos del Centenario, también era uno de los lugares preferidos para las familias ricas de la época.
Lo quebró una de las tantas crisis de nuestro país (en el año que muere Nicolás Mihanovich) y en el año 1932 lo compra el Banco hipotecario Nacional, que lo uso durante casi 30 años, en 1966 se convierte en sede de los institutos de investigaciones de la facultad de Filosofía y Letras, que ocupa desde entonces.
Enclavado en el centro de Buenos Aires, a pocos metros del núcleo cívico-político mas importante de la ciudad y frente al Centro Cultural del Bicentenario, Néstor Kirchner, el Palace Hotel, que fue orgullo de los porteños y visitantes de la ciudad de principios del siglo XX, esta resistiendo al abandono y olvido, gracias a la fortaleza de su construccion y de los buenos materiales con que fue construido.



Uno de los dos grandes vitreaux que en la época que fue sede del Banco Hipotecario, reemplazaron a los originales ingleses.




2- Edificio Mihanovich fue una obra original de los arquitectos Calvo Jacobs y Gimenez, los mismos del Golf Club de Mar del Plata, el teatro Grand Splendid y la Casa del Teatro, comenzada a construir en 1929 y fue el primer edificio porteño con estructura de hormigón.
Por largo tiempo, la torre Mihanovich fue el edificio mas alto de la ciudad, con 20 pisos y 80 metros de altura erigido como edificio de renta, tambien era vivienda de su propietario, el armador naval que se reservó la torre desde donde veia la entrada y salida de sus barcos. 
Los hnos. Bencich compraron el edificio y lo destinaron a edificio de renta. 
A principios del siglo XXI, le encargan a el estudio del arquitecto Daniel Fernandez y asociados su transformación en un hotel 5 estrellas.

Recuperado. Adaptación única de viviendas para hotel en América latina   En Arroyo 845 se inaugura el primer cinco estrellas de la cadena Accor

por Marta García Falcó

para La Nación
11 de Diciembre de 2002

Hacía varios años que la ex torre Mihanovich, de Arroyo 845, estaba en franco estado de deterioro cuando la familia Bencich -nombre de la constructora original del edificio- resolvió adquirirla. Transformado en el Sofitel Buenos Aires, el antiguo mirador del empresario naviero más famoso del país será inaugurado la semana próxima como el primer hotel de lujo de la cadena Accor en la Argentina. Se sumará así a las 160 propiedades notables que ofrecen el arte de vivir francés alrededor del mundo.

El estudio Daniel Fernández y Asociados, arquitectos, fue el encargado del proyecto y la supervisión de esta obra, que comenzó a multiplicar su efecto revitalizador sobre el entorno de la singular calle Arroyo.

El conjunto construido para Nicolás Mihanovich en 1929 estaba conformado por dos bloques bajos sobre la línea municipal a escala de la calle, con presencia visual en casi todo su recorrido, y una torre en la parte posterior, tras un patio de acceso descubierto, con una escala diferente y emplazada en la parte más alta de la barranca. Debe recordarse que entre Arroyo y Libertador existe una notable diferencia de nivel en las cotas. Este conjunto no sólo era un ejemplo de excelente arquitectura debido al estudio Calvo, Jacobs y Giménez, a medio camino entre la tradición académica local y la modernidad en ciernes, reflejada especialmente en el remate de la torre, de inspiración art déco; también fue un alarde estructural, con los primeros tabiques contra viento de hormigón armado construidos en la Ciudad, debido a su ubicación frente al río y su altura inusitada entonces (20 pisos y 80 metros), aunque había sido proyectado para alcanzar 20 metros más. Hoy, estos tabiques acusan sus 60 cm de espesor en los extremos de las circulaciones a las habitaciones.

“En los inicios de los análisis de factibilidad -resume el arquitecto Daniel Fernández-, los problemas más importantes eran cómo resolver la eliminación de las columnas existentes en los bloques delanteros tanto para permitir la incorporación de los salones del hotel, el restaurante y el bar y una mejor disposición de las habitaciones como para ubicar la cantidad de cocheras exigidas por las normativas del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para este tipo de obra.”

Fernández destaca que ésta fue, en realidad, no una sino tres obras a la vez. La primera fue la puesta en valor de 6500 m2 de fachadas, para rescatar su aspecto original con la restauración de todos los ornamentos, algunos casi desaparecidos, y el reemplazo de las cubiertas originales de zinc -cumplida su vida útil- con el mismo material, típico de la arquitectura francesa. La segunda fue la adaptación del edificio existente, de departamentos, para hotel; y la tercera, que queda oculta, fue la obra estructural, que incluyó la excavación de subsuelos desde los -3 m existentes hasta los -10 m requeridos para la inclusión de las cocheras y servicios, con una extracción de 6000 m3 de tierra. Por sus características, ésta es hoy una obra única en América latina.

En la torre, con excepción de refuerzos en algunas zonas, la tarea consistió en la demolición completa del interior y sus instalaciones, la ejecución de las particiones de cada habitación, y la construcción de los pasadizos para la nueva batería de ascensores en el lugar ocupado por la escalera original, quedando el sitio de los primitivos para la batería de servicio.

Esta ubicación de los núcleos únicos de ascensores, tanto principales como de servicio, en la torre obligó a resolver la conexión entre ésta y los bloques bajos del frente, en cuyos pisos superiores también se situaron habitaciones.

La organización

Enmarcado bajo la marquesina unificadora, se abre el lobby del Sofitel con su acceso vehicular. En la planta baja, cuyo ex patio distribuidor del conjunto se ha transformado en el gran lobby con cubierta acristalada para permitir la visión del edificio con todo su trabajo de ornamentación, el destacado decorador francés Pierre Yves Rochon, responsable del interiorismo de la obra, colocó seis enormes ficus de 4 m de altura, que acompañan el camino hacia el front-desk. Sobre éste se destaca la recuperada ornamentación original, además de un reloj art nouveau con delgadas capas de oro y un cuadrante de 1,5 m de diámetro. A través de los pórticos laterales se ingresa en el hall de circulación vertical para acceso a las habitaciones. Un punto para destacar en la decoración del lobby es su enorme candelabro colgante, con 48 pantallas en forma de tulipanes realizadas en hierro y bronce, 4 m de diámetro y 600 kg.

El primer piso se destinó a los cuatro salones de reuniones y banquetes y el business center. Todos tienen vista al atrio vidriado y capacidad para 30 a 350 personas, con la posibilidad de utilizar el piso completo o cada sala por separado. La organización responde a la tendencia actual de contar con salas de escala más pequeña para reuniones de trabajo.

Finalmente, y a partir del segundo piso, se ubicaron las 144 habitaciones, que incluyen 28 suites y un appartement que toma la totalidad del piso 17º. Las habitaciones tienen distintas particularidades en función de su ubicación. Los dos niveles de crecimiento en altura sobre los bloques delanteros se resolvieron de modo diferente del resto, demostrando que son incorporaciones al original. Así, en el sexto piso el muro de fachada es despojado, sin ornamentación, y en el séptimo, la cubierta de zinc se transforma en fachada y desciende en el sector entre torre y laterales como revestimiento de la pared exterior, llega hasta el basamento de los puentes de vinculación entre la torre y los cuerpos laterales y le confiere el carácter de lo nuevo, en clara diferenciación de lo original. Las suites junior ocupan los niveles superiores de la torre, mientras que el remate -pisos 18° y 19°- fue el lugar elegido para las dos suites executive dúplex, únicas en el hotel.

Ficha técnica

Proyecto y supervisión de obra
Daniel Fernández y Asoc., arquitectos Asociados y colaboradores: Adriana Lizaso, Mariana Risoleo, Guillermo Petrocchi, Diego Silva, Oscar Hernández, Viviana Peola, Pablo Drago.
Gerenciamiento de proyecto y obra y dirección de obra:
CMS SA: arquitectos Juan Alberto González Morón, Allberto Nicosia, Pedro Lagleyze, M. J. Raimondi, G. Mulleady, J. Vidal, N. Codoni, M. Vilarin, G. Michelini, L. González Morón, S. Quintela, T. Maza
Proyecto estructural:
Del Carril, Fontán Balestra, ingenieros
Ejecución estructural:
Curutchet, Del Villar, ingenieros
Instalaciones:
GNBA, Edgardo Gaviño, Julio Nieto, Juan Beverati, Ricardo Ansaldo
Diseño de interiores:
Pierre Yves Rochon (París); equipo: Marc Sandoz
Desarrollo de proyecto de interiores:
Hampton, Rivoira, arquitectos; director de proyecto: arquitecto Francisco López Bustos
Ejecución de interiores y gerenciamiento:
arquitectos Gerardo Talgham y María Victoria Fischer
Proyecto de iluminación interior:
Ernesto Diz
Restauración y puesta en valor :
Estudio Day, Uriol Demarchi, Scagliotti
Conducción general (Accor Argentina):
Marc Brechignac, Eugenio Serrano

 



Revival neoclásico: obras que respetan el pasado. Renovación: entre Alvear y Arroyo, Buenos Aires señorial
Testimonios de una época más próspera, varios edificios de valor arquitectónico recuperan su antiguo esplendor

La Nación Arquitectura
11 de Febrero de 2004

Manos a la obra de Recoleta a Retiro, donde se trabaja intensamente en la recuperación de antiguos edificios. Desde el nacimiento de la avenida Alvear, en línea imaginaria esta sucesión de valiosas construcciones continúa en la breve pero señorial calle Arroyo, hasta desembocar en la subida de Juncal, recorriendo los bordes de plaza San Martín hasta Florida.

El camino está lleno de palacios edificados a comienzos del siglo pasado, que muestran el poderío económico de la época, que en los años 50 comenzó a decaer y acarreó el deterioro y la pérdida de edificios de alto valor patrimonial.

Pero las pérdidas fueron contadas y las construcciones más significativas pudieron rescatarse.

Algunas, en revival del neoclasicismo que las caracteriza, están siendo reacondicionadas en estos días.

El creciente movimiento turístico también ha tenido que ver en esta revalorización; por lo pronto, permitió rescatar hace ya unos cuántos años la residencia de la familia Alzaga Unzué para incorporarla a la cadena Park Hyatt, hoy Four Seasons. Mucho más reciente es la apertura del hotel Sofitel, en la calle Arroyo, en la construcción proyectada originalmente por los arquitectos Calvo, Jacobs y Giménez, y construida por la firma Bencich Hnos. Su recuperación para el hotel se realizó con proyecto del estudio Daniel Fernández y Asociados. Otro caso es el Park Hyatt, que se está levantando, en torre, por detrás del palacio Duhau, con proyecto de los arquitectos Iglesias-Peralta Ramos, y la puesta en valor del hotel Alvear, con recuperación de la fachada original, según proyecto del estudio Báez, Carena, Grementieri, y dirección del arquitecto Alejandro Otazu, gerente de obra del hotel.

Este proyecto insumirá un año, plazo en el que los andamios que rodean los exteriores estarán cubiertos por una gigantografía que reproducirá una foto de la fachada del hotel en sus comienzos, con un grado de realismo tal que vale la pena detenerse a observar esos 7500 metros de tela involucrados en la simulación.

Efecto irradiación

El arquitecto Daniel Fernández, a cargo de las remodelaciones del edificio Bencich, que caracteriza la esquina de Juncal y Esmeralda, explica que "en este proceso de cambio en la fisonomía urbana, el principal objetivo es preservar el patrimonio arquitectónico introduciendo cambios en su estructura y funcionalidad que permita adaptarlos a los requerimientos actuales".

Fernández agrega que ante una intervención arquitectónica adecuada, se produce un efecto de contagio o irradiación en las propiedades vecinas elevando el nivel general de presentación de una cuadra o sector.

Esto sucedió luego de la inauguración del hotel Sofitel, con la puesta en valor de la fachada del mítico edificio Estrugamou (en Juncal y Esmeralda) y del edificio Bencich (Fernández apunta que las obras están en la etapa final) para recuperar aspectos de la calidad original de las obras.

En el efecto contagio, el frente de la galería Palatina fue remozado por su dueña, que contrató al mismo equipo que había intervenido en la obra del Sofitel, una vez concluido.

Armonizar intereses

En las intervenciones urbanas de este tipo se deben congeniar múltiples intereses representados por las autoridades de Patrimonio de la Ciudad, el propietario del inmueble, el futuro usuario o gerenciador del nuevo destino, el estudio de arquitectura actuante, los asesores estructurales y los preservacionistas y la empresa constructora, incluyendo finalmente a los propios vecinos, por lo que debe conformarse un todo armónico para que la obra llegue a buen término.

En el caso del Sofitel, pocos saben, por ejemplo, que con el Código actual, ante una eventual demolición del edificio original, el permiso de construcción sólo alcanzaría para ejecutar 5000 m2; con la remodelación del edificio no sólo se preservó patrimonio urbano, sino que se hizo uso de los 14.700 m2 existentes. Asimismo, para dotar al edificio de cocheras, la construcción debió remover del subsuelo 6000 m3 de tosca, utilizando unos 700 camiones que se desplazaron por uno de los barrios más populosos de la ciudad sin afectar su vida diaria. Así, luego del ascético paso del movimiento moderno, en la segunda mitad del siglo XX, el tercer milenio parece reconciliarse con la arquitectura monumental y recargada de los edificios neoclásicos.

Alfredo Guidali

Vida social intensa y a la europea

Los edificios en obra, de fines de los años 20 hasta pasados los 30, proyectados por arquitectos como Ayerza, Brodsky, Bustillo, Bilbao la Vieja, Christophersen, Dormal, Huguier, Le Monnier, Morea, Pater y Saunze, fueron residencia de familias tradicionales; Anchorena, Alzaga Unzué, Atucha, Ortiz Basualdo, Paz, Pereda y Pereyra Iraola, entre otras. Entonces, la vida social era a la europea, con grandes recepciones y visitas especiales, como la del príncipe de Gales (luego, duque de Windsor) y el presidente norteamericano Franklin Roosevelt. Buenos Aires era la petite París de América.

Esos palacetes, con mobiliario y obras de arte traídos de Europa, con el tiempo fueron pasando de manos particulares a las de instituciones y representaciones diplomáticas. El de Unzué Casares se transformó en sede del Jockey, la residencia Pereda pasó a ser la embajada de Brasil, y el Palacio Ortiz Basualdo, la de Francia. La Nunciatura ocupó la residencia que le legó la marquesa pontificia Harilaos de Olmos, donde residió el cardenal Pacelli (luego, Pío XII) cuando participó en Buenos Aires del Congreso Eucaurístico. En esa oportunidad, Pacelli no quiso dormir en la paquetísima cama del cuarto que ocupaba; muy austero, prefirió que se le instalase un catre sencillo. 
Y así se hizo.

3 - Los hermanos Mihanovich Nicolas y Miguel y los hermanos Bencich Miguel y Maximiliano, nacieron a pocos kilometros de distancia. 
Los Mihanovich en Pola el pueblo vecino a Dubroknik y los Bencich en Trieste, cuando ambas ciudades eran parte del Imperio Austrohungaro.
Pueblos ambos de navegantes y de constructores, desde donde partieron muy jovenes, a fines del siglo XIX y principios del XX , desarrollandose, los primeros como empresarios navieros y los Bencich como constructores.

Una visita a dos ciudades del Adriático con un pasado en común.
por Tito Gastaldi 
para ArquiNoticias Patrimonio-Viajeros 

Sobre la costa Nororiental del mar Adriático en tierras que entre 1867 y 1919 formaron parte del Imperio Austrohúngaro se encuentran dos ciudades, distantes unos km entre sí, que hoy pertenecen a países distintos. 

Una está en Italia y es la capital de la región del Friuli – Venecia Julia: Trieste. 
La otra está en Croacia, en el extremo Sur de la península de Istria: Pula.

Trieste es una ciudad mediana que se aproxima al cuarto de millón de habitantes, en tanto Pula sólo tiene 60.000. 
Pese a la diferencia de escalas, ambas poseen atractivos turísticos de importancia y características comunes.

La menos italiana de las ciudades italianas, tal como lo repiten los triestinos, posee un clima soleado y agradable, especialmente cuando la Bora, un viento  
característico, mantiene límpido y azul el cielo que la hace brillar.
Enclavada entre los montes Carsos y el Adriático, la “perla” del Imperio 
Austrohúngaro presume de su arquitectura de diversos estilos, como sus palacios neoclásicos, y sus cafés. 
Recostada sobre el golfo homónimo, la ciudad abraza el mar y lo cuida, ya que ese mar le permitió llegar a ser lo que es. 
Durante el período imperial fue el único puerto del mismo; el comercio del café y los cristales de Bohemia se realizaban por aquí.
Los orígenes de la ciudad son muy remotos habiendo surgido como un 
asentamiento del reino de Iliria algunos siglos antes de Cristo. Tergeste, tal el nombre latino, pasó a ser parte del Imperio Romano y Julio César la nombró “colonia”. 
Augusto mandó construir sus murallas y Trajano el gran anfiteatro que aún conserva. 
                             Tergeste-Trieste vista de la ciudad año 1900
Desde fines del siglo XIV estuvo bajo la protección de Austria y luego del Imperio Austrohúngaro, hasta que finalizada la Primera Guerra Mundial fue anexada al territorio italiano. 
Después de la Segunda Guerra Mundial, el Consejo de Seguridad de la ONU reconoció a la ciudad y sus territorios circundantes – un área de 738 km2 pertenecientes a Italia y la ex república de Yugoslavia – como “estado libre” permaneciendo bajo ocupación militar por parte del mismo hasta 1954, cuando a través de un memorandum firmado en Londres, la ciudad fue entregada a Italia y parte de los
demás territorios a la ex Yugoslavia. 
Debido a ello aún persiste el Movimiento“Territorio Libre de Trieste” que pretende independizar esta área.
Trieste es una ciudad cosmopolita, que amalgama culturas. Su patrimonio es vasto y variado; conviven actividades, costumbres, religiones, estilos arquitectónicos, pudiendo encontrarse templos católicos, ortodoxos, evangélicos, sinagogas así como construcciones neoclásicas, liberty, barrocas intercaladas con antiguos edificios de raigambre romana. Lo mismo sucede con su gastronomía, en la que destacan el café y los helados.
En la ciudad existen “cafés históricos” en los que no solo se puede beber una buena taza de esta infusión sino también respirar el ambiente literario ya que varios  renombrados escritores hicieron de esta ciudad su lugar: el triestino Italo Svevo, Umberto Saba, James Joyce hasta el mismísimo Ernest Hemingway.


El más antiguo es el Caffé Tommaseo que abrió sus puertas en 1830. 

El Caffé San Marco, destruido casi por completo durante la Primera Guerra, fue reconstruido en la década siguiente tal como era y así se mantiene. 




El Antico Caffé Torinese, surgido inmediatamente en la primera Posguerra, es una verdadera obra de arte realizada por un ebanista con mostrador “Liberty” y luminarias ad hoc. 




El Caffé degli Specchi frente a la Plaza Unità d´Italia y el Caffé Stella Polare, que durante la Segunda Guerra fue convertido en una pista de baile, ameritan una visita. 
Y así podríamos seguir enumerando otros pues ellos se han convertido en “templos” para los lugareños, apasionados del café. 

Los helados, tal como se mencionó, son otra de las pasiones; ver colas frente a las heladerías más tradicionales como la Gelateria Udevella suele ser habitual.
Otro de los cafés emblemáticos es el Rossini, sumamente concurrido debido a su ubicación frente al Gran Canal, una prolongación del puerto que se adentra en la ciudad y tiene como telón de fondo la gran fachada neoclásica de la Iglesia de San Antonio. 

A ambos lados del canal, sobre el que se estacionan diversas embarcaciones, se ven palacios que se reflejan en sus aguas.

Dos puentes lo cruzan: el Verde y el Rosso, encontrándose sobre este último una estatua de James Joyce. 
Asimismo, otras cafeterías también situadas aquí aportan el bullicio, la música haciendo que este sea
un lugar muy concurrido, en especial en las tardecitas cuando los italianos y visitantes disfrutan de la “dolce vita” bebiendo un típico “spuntino”, destacándose el famoso Spritz.
A unas pocas cuadras del canal está la Plaza Unità d´Italia, con uno de sus lados abiertos hacia el mar, tal como sucede con la Plaza San Marco en Venecia. 
En el lado paralelo al mar y como cierre de la plaza se sitúa el Palacio Comunal con su torre
central. 
Los lados transversales albergan otros palacios igualmente relevantes: el Palacio Pitteri (sede del Gobierno Regional), el Palacio Stratti con el Caffé degli Specchi, y el antiguo palacio de la Lugartenencia Austríaca (hoy sede de la Prefectura) con su maravillosa fachada de piedra blanca y mosaicos de cristal de Murano. 
En la plaza destaca la Fuente de los Cuatro Continentes.
Dominando el centro histórico a muy corta distancia de la Plaza que se acaba de mencionar se halla la Catedral de San Justo, una construcción que es una conjunción de la antigua iglesia románica del santo a la que se le adosó la iglesia de la Asunción con torre y rosetón gótico. 
La catedral se emplaza en la colina homónima y en ella también hay un castillo medieval de igual nombre.
Los dos monumentos más destacados de la época romana que conserva la ciudad son el Arco de Ricardo (siglo I a.C.) y el Teatro romano (siglo I a.C. a II d.C.), el cual sigue siendo utilizado para espectáculos durante el período estival, similar a lo que ocurre con la Arena de Verona.
La diversidad religiosa de la ciudad queda de manifiesto en el área del Canal Grande, donde conviven muy cercanamente la iglesia de San Antonio, la Basílica de San Silvestre, la Sinagoga y la iglesia ortodoxa serbia de la Santísima Trinidad,

Evidenciando la mezcla tanto cultural como religiosa de esta atrapante ciudad que ofrece muchos otros atractivos tales como el Faro de la Victoria, erigido en homenaje a los caídos en la Primera Guerra Mundial.

Unos pocos kilómetros al Norte de este faro se ubica el castillo de Miramare, que fue residencia de los Habsburgo; lo hizo construir el archiduque Maximiliano que nunca llegó a habitarlo debido a su partida a México para convertirse en emperador del país americano. 
El castillo se encuentra en el borde de un promontorio y parece suspendido sobre el mar.

En esta ciudad de convivencia de culturas, multifacética, también encontramos un patrimonio, que puede no resultar agradable pero que resulta apropiado mantener a fin de tener siempre presente el no volver a repetirlo. 
Hago alusión a la Risiera di San Sabba, el único campo de concentración nazi en territorio italiano, que poseía un horno crematorio que fue dinamitado por los mismos alemanes antes de su rendición.
Los montes Carsos que enmarcan la ciudad por el Este poseen muchas grutas, cuyo número se estiman en unos miles. 
A 15 kilómetros de Trieste se encuentra una enorme gruta de casi 300 metros de largo por más de 100 de altura, que recibe el nombre de Gruta Gigante, siendo la más grande del mundo según el libro Guinness de los récords.
Con el inconfundible olor a café que se huele a cada paso y los sabrosos helados, decimos adiós a esta fascinante ciudad para dirigirnos a conocer otra ciudad cercana en territorio croata.

Pula o Pola, según el idioma en que se la nombre, está a unos 160 kilómetros al Sur de Trieste, en el extremo Sur de la península de Istria. 
Es un asentamiento muy antiguo ya que existen indicios de ella desde el siglo X a. C. cuando los griegos se habrían establecido allí. 
En el siglo II a. C, Roma invadió la península y la ciudad comenzó a crecer y obtener importancia que aún perdura a través del legado patrimonial que se observa en la ciudad.


Desde la caída del Imperio Romano en el 476 d.C. la ciudad sufrió conquistas y reconquistas, estuvo sujeta al Imperio Bizantino, al de Carlomagno, a la República de Venecia, al Imperio Napoleónico, al Imperio Austrohúngaro, a la Italia fascista, la ex Yugoslavia y desde 1991 es parte de la República de Croacia, sin olvidar que integró el Territorio Libre de Trieste conjuntamente con esa ciudad, hoy italiana.
Sin dudas, el principal patrimonio de la ciudad – que se ubica fuera de las antiguas murallas – es de origen romano: el Anfiteatro de Pula, cuya construcción se inició contemporáneamente con el Coliseo pero finalizó después. 
Con 132 metros de eje mayor de la elipse, 32 metros de altura y capacidad para aproximadamente 23.000 personas, es el 6º del mundo por su tamaño. 
Fue construido con piedra caliza local y se lo siguió utilizando luego de la caída de Roma, en especial en la Edad Media, para torneos y ferias. 
Actualmente se lleva a cabo allí el Festival de Verano con diversas actividades, tales como representaciones operísticas, conciertos y hasta festivales ecuestres. 
En tanto, los viejos pasadizos subterráneos que utilizaban los gladiadores son ahora espacios de exposición de los principales productos de la región: la vitivinicultura y el olivo.
La Vía Flavia era el camino que comunicaba la Arena con el centro de la ciudad donde se ubicaba el Forum – hoy la plaza principal –, en el que se conservan el Templo de Augusto

y el Palacio Comunal.
En tiempos del Emperador Augusto (2 a.C.- 14 d. C.) se construyen dos templos gemelos en esta ciudad; sólo uno de ellos ha sobrevivido hasta hoy, el llamado Templo de Augusto. 
A lo largo del tiempo fue cambiando su uso: iglesia, granero, museo hasta que durante la 2ª Guerra Mundial fue destruido por bombardeos. Sin embargo, una vez
finalizada fue reconstruido y, nuevamente, utilizado como museo.
El Palacio Comunal fue construido en el Forum sobre ruinas existentes dando
como resultado un edificio con superposición de estilos desde el románico al
Renacimiento, apreciándose otros agregados posteriores de carácter barroco. Fue
sede del duque de Venecia durante el período de dominación de esta República. En la actualidad continúa siendo la sede del gobierno local.
Del período romano es también el Arco de Triunfo de los Sergios, que se
orientaba hacia la Puerta Aúrea ya que su arco estaba adornado con decoración
dorada hasta que en el siglo XIX, debido a la ampliación de la ciudad, la puerta y sus murallas contiguas fueron demolidas, permaneciendo sólo el Arco. En tanto la Puerta de Hércules se ubica en lo que fue otro de los accesos a la ciudad amurallada. 
En el arco de la misma se observa, apenas reconocible, una imagen de Hércules y cerca de ella una inscripción en la aún se pueden leer los nombres de 2 funcionarios romanos quienes habrían creado la colonia romana por encargo del Senado (c. 45 a.C.)
En la ciudad existieron, asimismo, 2 teatros romanos: el Pequeño y el Grande.


Éste se encontraba fuera de la ciudad, sobre el Monte Zaro y se ha perdido. 
El Pequeño se ubicaba en la colina central de la ciudad donde se hallan sus restos,
parcialmente reconstruidos. Debajo de él está el Museo Arqueológico de Istria que fue el gimnasio real alemán. 




Varios objetos arqueológicos que se exponen habían sido llevados a Italia luego de la 2ª Guerra pero se logró recuperarlos y ser expuestos aquí.

El otro museo importante es el Museo Histórico de Istria que se aloja en el
Castillo erigido sobre la colina más alta de Pula de tan solo 33 metros de altura. Tiene forma de estrella con 4 bastiones y fue erigido por los venecianos para proteger a la ciudad en el siglo XVII. Por ello, posee cañones y torres de vigilancia. 


Debajo de esta colina encontramos una antigua red de túneles, Zerostrasse, que durante las 2 Guerras Mundiales sirvieron de bunkers para protegerse de los bombardeos.
Sobre la antigua Vía Flavia, hoy la calle principal, está la Catedral de la Asunción
que se construyó sobre las antiguas catacumbas y a partir del siglo V comienza a
adquirir su forma actual, primeramente como basílica paleocristiana a la que se le
continúan adosando diversos elementos como su fachada renacentista del siglo XVI y el campanario del XVII.

La Capilla de Santa María Formosa es un excelente exponente de arquitectura
paleocristiana con mosaicos que formaba parte, junto a otra capilla, de una abadía
benedictina que fue demolida en el siglo XVI.
La Iglesia y Monasterio de San Francisco datan del siglo XIV poseyendo
características del románico tardío y algunos elementos góticos.



Otra Iglesia también sigue el modelo paleocristiano de Rávena, la Iglesia
Ortodoxa de San Nicolás perteneciente a la iglesia ortodoxa serbia, aunque, antes lo fue de la comunidad ortodoxa griega.






En las cercanías de Pula hallamos el pueblo de pescadores Rovinj, muy visitado
por los turistas ya que su pasado veneciano se evidencia en cada una de sus
pequeñas y laberínticas calles con adoquines.
El Imperio Austrohúngaro dejó de manifiesto su presencia en las innumerables
fortalezas defensivas de forma circular que se diseminan por los alrededores de Pula.

Frente a la ciudad, en el Adriático, está el Parque Nacional de las Islas Brioni en
el que, además, de bosques de pinos y vegetación mediterránea, hay restos
arqueológicos. 
Y a corta distancia al Sur de la ciudad se arriba al Cabo Kamenjak, el punto más meridional de Istria.
Antes de despedirnos de esta atrapante ciudad es recomendable realizar una
cata de vinos pues Istria posee tradición vitivinícola de excelente calidad, y adquirir una corbata ya que este atuendo tuvo sus orígenes en este país. 

Según cuenta la tradición, los jinetes mercenarios croatas utilizaban, en el siglo XVII, un pañuelo de estas características que los franceses copiaron transformándolo en una prenda de estilo del vestir masculino.

fuentes consultadas