lunes, 25 de febrero de 2019

Los mejores documentales para ver en linea de la Bauhaus

por Dima Stouhi para Plataforma Arquitectura

El 2019 marca un siglo de Bauhaus, la escuela convertida en movimiento cuya influencia resistió las reubicaciones forzadas, la interferencia política y el eventual cierre. A pesar de haber sufrido debido a las políticas de la época, que culminaron en su cierre en el año 1933 durante el descenso del régimen nazi en Alemania, la Bauhaus sigue siendo una de las más importantes referencias para el mundo de la arquitectura hasta hoy en díaComo parte de nuestras celebraciones del movimiento Bauhaus, y para saciar tu sed de aprender más, hemos seleccionado algunos de los mejores documentales de Bauhaus disponibles en línea. Con películas en gran parte no vistas, entrevistas exclusivas y/o perspectivas únicas sobre la Bauhaus, estas películas proporcionan una excelente manera de ponerse al día.

The Future is Now! 100 Years of Bauhaus por DW Documentary

La agencia de radiodifusión alemana, junto con Planetfilm de Deutsche Welle, publicó una serie de películas de 3 episodios sobre la historia y los principios de diseño de Bauhaus. Los episodios de 52 minutos están disponibles en línea en cuatro idiomas: inglés, español, árabe y alemán.

Episodio 1: The Bauhaus Code - What is behind the successful Bauhaus formula?
Episodio 2: The Bauhaus Effect - How were the Bauhaus principles developed?
Episodio 3: The Bauhaus Utopia - A good life for all?
Architectures: Episode 01 - The Dessau Bauhaus por ARTE Documentary


El canal ARTE Television publicó recientemente una serie documental de 33 episodios presentando las principales obras y movimientos de la historia de la arquitectura. El primer episodio explora los logros de Bauhaus y su influencia en la arquitectura moderna.
Bauhaus: The Face of the 20th Century


Este documental lanzado en 1994 acompaña el recorrido de la Bauhaus desde su fundación en Weimar por Walter Gropius hasta sus últimos momentos entre 1931 y 1933 en la ciudad de Berlín. El video ofrece una visión general de la escuela y sus enseñanzas, dejando en claro cómo su influencia se ha mantenido hasta el día de hoy.
Reflections on the BSA: Walter Gropius por Boston Society of Architects / AIA


Recuperado de los archivos de la National Educational Television, la Sociedad de Arquitectos de Boston publicó una entrevista realizada por Brian O’Doherty con el fundador de Bauhaus, Walter Gropius. Gropius, quien también fue el primer director de la escuela, acabó estableciéndose en Massachusetts luego de ser expulsado de su Alemania natal.
Bauhaus: Art as Life - An Insider’s Glimpse of Bauhaus Life por Barbican Centreon Youtube


En este documental producido por el Barbican Centre, Nicolas Fox Weber, director de la Fundación Josef y Anni Albers, nos presenta una perspectiva hasta cierto punto desconocida al respecto de la Bauhaus. En su relato, la Bauhaus no era solo una "fábrica" de innovación de diseño, sino un lugar de fiestas y escándalos.
Extras:
The New Bauhaus: A Feature Documentary por Opendox Production
vía The Bauhaus Film
vía The Bauhaus Film


El documental, que se estrenará en 2019, explorará cómo László Moholy-Nagy llevó la sensibilidad de Bauhaus a Chicago. El documental hará una cobertura sin precedentes de una de las figuras más influyentes que pasaron por la Bauhaus, incluyendo entrevistas exclusivas del archivo del artista, de sus colegas y de importantes figuras de la escena artística de Chicago.

Si bien esta película no está (todavía) disponible en línea, su lanzamiento a finales de este año debería ser un tema a tener en cuenta.
Babilonia Berlin. Imagen a través de Netflix
Babilonia Berlin. Imagen a través de Netflix

Babylon Berlin por ARD and Sky, disponible en Netflix

La galardonada serie de drama y crimen alemana se lleva a cabo en 1929 durante la "República de Weimar" en Berlín. Aunque la serie no se relaciona explícitamente con la Bauhaus (ni es un documental), ofrece una visión general de la inquietud política y social que se apoderó de Alemania en ese momento, el cual tuvo un profundo efecto en el destino del movimiento. Esta sugerencia hay que tomarla como una investigación extra de los antecedentes de la Bauhaus.

Nota 1: Babylon Berlin no está disponible en Netflix en todos los países.
Nota 2: Recuerda activar la traducción automática de los subtítulos en la configuración para verlos en español.

jueves, 31 de enero de 2019

100 años de Bauhaus: el diseño que cambió nuestra mirada








por EDUARDO PRIETO para El Mundo España
Madrid 27-1-2019



La sede de la Bauhaus de Dessau, proyecto de Walter Gropius de 1925-26.


Hace un siglo, Gropius llegó a Weimar con el encargo de crear una escuela de artes e industrias que plasmara los ideales del romanticismo germano.
A su alrededor, Alemania era una inmensa turbulencia política y, también, un enloquecido momento de ruptura cultural.
Se cumplen 100 años de la Bauhaus, y tanto los que entonces fundaron la afamada escuela como los que hoy celebramos su aniversario vivieron y vivimos tiempos interesantes. 
Por supuesto, ni los populismos ni el Brexit son comparables a la crisis generalizada que sufrió Europa después de la Primera Guerra Mundial. 
Pero sí lo es la sensación de que, una vez que los vientos del Zeitgeist comienzan a soplar hacia otro lado, las cosas se acaban tornando muy distintas. Karl Kraus, con su olfato infalible para rastrear el "espíritu de los tiempos", había afirmado antes de la guerra que los vieneses -en realidad, los europeos- asistían a "los últimos días de la humanidad", y los hechos habían convalidado su pronóstico. 
Los cinco años de guerra total y los 30 millones de muertos socavaron tanto el entramado político, social y cultural causante de la tragedia, que por un tiempo pareció darse el consenso para acometer una empresa improbable: la renovación completa de las instituciones y la creación de un "hombre nuevo".
La Bauhaus nació en esos tiempos de tribulación. 
Sobre todo, de tribulación política. 
Apenas tres meses antes de que la escuela abriera sus puertas en Weimar el 1 de abril de 1919, habían sido asesinados en Berlín, a manos de militares tolerados por el Gobierno socialdemócrata, los revolucionarios Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht. 
En noviembre de 1918 había abdicado el káiser Guillermo II y advenido en su lugar una república que, desde su proclamación, no había dejado de estar acosada por los excombatientes de ultraderecha, los comunistas y las potencias vencedoras, con sus millonarias reparaciones de guerra. 
La sociedad alemana, antes robusta, se descompuso; el marco, antes poderoso, devino papel mojado.
En este contexto, no deja de ser sorprendente que la administración alemana, lenta pero tozuda, mantuviera el aliento para retomar algunos proyectos educativos de la preguerra, entre ellos la escuela de artes y oficios que hasta 1915 había dirigido en Sajonia Henry van de Velde, adalid del Art Nouveau, diseñador y pedagogo. La Bauhaus fue la heredera directa de esta institución y, en general, de la larga tradición alemana de acercar el diseño a la industria, aunque su primer director, Walter Gropius -por entonces un prestigioso arquitecto de 35 años-, fuera capaz de darle un sesgo novedoso e incómodo a la iniciativa. 
Novedoso por su compromiso utópico de crear el hombre nuevo que requerían los tiempos. 
E incómodo en la medida en que los tintes utópicos, cuando no directamente políticos de la Bauhaus, causaron desde el principio problemas con las autoridades. El nombre completo de la escuela, Staatliche Bauhaus, dejaba claro que estaba financiada por el Estado y que, por tanto, debía ser una institución de orden. 
Pero no fue el caso.
Es probable que las autoridades educativas de la atribulada Alemania de 1919 vieran en Walter Gropius un hombre de orden, y es probable también, como sugieren sus escritos, que él mismo se viera así. 
Pero la realidad es que el proyecto de la Bauhaus, más que un puente oficial entre el diseño y la industria, nació como una organización de corte neorromántico, con tintes colectivistas y anarquistas, y en la que, cuando menos al principio, tuvieron más influencia los artistas que los arquitectos o diseñadores.

Walter Gropius, en 1926.

Neorromántico y artístico fue el primer programa de la Bauhaus redactado por Gropius, ilustrado con un dramático grabado de Lyonel Feinninger y cargado con todos los lugares comunes de la vanguardia expresionista, por aquel tiempo en su floruit. 


En primer lugar, el propósito de subvertir, a través de la llamada "reespiritualización del mundo", el orden capitalista que abocaba al ser humano a la enajenación, la fragmentación, la especialización o, como diría más tarde Herbert Marcuse, la "unidireccionalidad". 
Después, la voluntad de integrar en una síntesis armónica los estratos y oficios de toda la sociedad, para devolver a las comunidades la unidad orgánica que habían perdido con la llegada de la industrialización burguesa. 
Finalmente, el plan de conciliar los dos mundos que las máquinas y el capital no habían dejado de separar desde mediados del siglo XIX: el del arte y el de la industria.


No se trataba de programa original, al menos en lo ideológico. 
Hacer del individuo y la sociedad realidades más espirituales había sido una obsesión de la filosofía alemana desde Schiller. 
Y armonizar el arte con la industria, más allá de ser el propósito último de las escuelas estatales alemanas como el Werkbund o los Deutsche Werkstátten, era un problema vivo desde los tiempos de Ruskin y William Morris, respecto al cual ya habían perorado, en la órbita germana, personajes como Adolf Loos. 
La originalidad de la Bauhaus consistió en tomarse este programa en serio, casi literalmente, como sugiere el propio nombre elegido por Gropius para su escuela: un nombre, Bauhaus, que al mismo tiempo que evitaba las palabras "arte" y "arquitectura" englobándolas en la más genérica y moderna de "construcción" (Bau), aludía a las logias de los constructores medievales (Bauhütte). 
Gropius quiso ser el maestro de un taller de artesanos empeñados en levantar esa "catedral del futuro" que habría de armonizar las tensiones de la época.

"Aprender haciendo"

El empeño de Gropius dependió de la pedagogía. Buscó un modo de enseñanza que fuera capaz de instruir a los estudiantes en el conocimiento de los materiales y las técnicas propias de los oficios, pero que al mismo tiempo promoviera su creatividad de artistas, de suerte que, al final (y a diferencia de lo que ocurría con el obrero en la fábrica), el artífice pudiera identificarse con su trabajo. 
Este énfasis en la subjetividad y en el "aprender haciendo" tampoco era original, toda vez que recogía la herencia alemana de Johann Pestalozzi y Friedrich Fröbel -los pedagogos del Romanticismo-, la italiana de Maria Montessori y la estadounidense de John Dewey, el padre del pragmatismo. 
Pero se tradujo en la experiencias que, llevadas a cabo por profesores extraordinarios, dotaron a la Bauhaus de un nimbo utópico que el tiempo no ha hecho sino acrecentar.

Es cierto que la Bauhaus fue, en buena medida, sus profesores. 
No sólo por el hecho de que algunos de ellos (Kandinsky, Klee, Moholy-Nagy, Mies van der Rohe) llegaran a ser algunos de los más innovadores artistas y arquitectos del siglo XX, sino por la libertad de movimientos que Gropius les concedió, la originalidad de las propuestas que supieron llevar a cabo y la influencia que, a la postre, llegaron a tener en sus alumnos. 
En este sentido, la historia de la Bauhaus es la de la sucesión de sus docentes y directores, desde una primera etapa en la que Gropius se apoyó en Johannes Itten -el extravagante místico del color que hacía curas espirituales en un centro mazdeísta- hasta la época en que asumió el protagonismo Hannes Meyer -el funcionalista prosoviético que habría de sustituir a Gropius como director en 1928-, pasando por la etapa de oro de la escuela entre 1923 y 1928, cuando Laszlo Moholy-Nagy, Josef Albers y Marcel Breuer, a través de sus talleres, reorientaron la Bauhaus desde el romanticismo artístico hacia la arquitectura y el diseño industrial, y desde el lenguaje expresionista hasta el objetivista o sachlich. 
De este periodo de esplendor son las patentes, las obras y los objetos que forman parte de cualquier canon del diseño moderno: los muebles de tubo de acero de Breuer, la tipografía de palo seco de Bayer, las lámparas de acero y el Modulador Luz-Espacio de Moholy-Nagy y, en fin, el edificio de la escuela y las casas de los profesores en Dessau diseñados por Walter Gropius.
Futura, la tipografía de palo seco y dibujo geométrico que diseñó Paul Renner.


Pese a la coherencia que los historiadores suelen imponer a sus objetos de estudio, seguida de la inevitable mitificación a la que es tan dada la cultura de masas, la Bauhaus no fue una escuela de una pieza. 
Todo lo contrario: fue una amalgama de ideas, corrientes y personajes diversos, casi en conflicto permanente; una institución muy dependiente de la calidad de sus profesores y alumnos y que, de hecho, ni siquiera consiguió resolver la tensión a la que, desde el principio, le había abocado la decisión de Gropius de convertirla en una academia de arte y a la vez una escuela de diseño industrial, amén de una implícita escuela de arquitectura.
Estas dificultades internas se acompañaron de las difíciles relaciones que, desde sus inicios, tuvo la Bauhaus con sus mecenas estatales y las corporaciones de las ciudades donde estuvo afincada. 
Primero fueron los problemas financieros, que llevaron al estado de Turingia a renunciar a su patrocinio, de suerte que la Bauhaus tuvo que radicarse en Dessau. 
Y después fue la presión de las clases más conservadoras de esta última ciudad: las clases que en breve votarían en masa a los nazis y que, si en algún momento habían llegado a tolerar las desinhibidas fiestas que tenían a gala celebrar los estudiantes y profesores, nunca aceptaron que la Bauhaus fuera un centro de vanguardia y, menos aún, un foco de bolchevismo.

La presión social llegó al punto de que las fuerzas vivas de Dessau exigieran -y al cabo consiguieran- la cabeza del segundo director de la Bauhaus, Hannes Meyer, y que incluso exigieran -obviamente sin conseguirlo- la colocación, sobre la cubierta plana del edificio, de un tejado a dos aguas mucho más acorde con el espíritu de la raza alemana. Así las cosas, el nuevo director, Ludwig Mies van der Rohe -un personaje con simpatías derechistas- apenas pudo hacer otra cosa que trasladar la escuela a unos almacenes a las afueras de la todavía cosmopolita Berlín. Pero ni siquiera esto salvó a la Bauhaus: en 1933, la llegada de los nazis al poder supuso su condena definitiva.

La Bauhaus tuvo una segunda vida en los Estados Unidos, ligada a la etapa de Walter Gropius en Harvard, y al Black Mountain College organizado en torno a Richard Buckminster Fuller, Merce Cunningham y algunos exprofesores de la Bauhaus, como Josef Albers o el propio Gropius. 
En esta vida vicaria, la fortuna de la Bauhaus fue limitada en lo pedagógico, pero extraordinaria en lo propagandístico. Gracias a los años americanos, la etiqueta estilo Bauhaus, difícil de sostener incluso cuando se aplica al trabajo de los Moholy-Nagy, Breuer o Albers en Dessau, acabó convirtiéndose en una marca susceptible de definir todo el Movimiento Moderno. 
Fue una mistificación, y al mismo tiempo una mistificación, en parte debida a la influencia que tuvieron en el público general libros tan divertidos e inexactos como ¿Quién teme a la Bauhaus feroz?, del vitriólico Tom Wolfe, que consiguió forjar el mito de que unos artistas alemanes y bolcheviques habían conseguido seducir y al cabo imponer su utopía estética de la tabla rasa a los plutócratas estadounidenses.

En lo que toca a la pedagogía, el balance de la Bauhaus tiene, por fuerza, luces y sombras. 
Es cierto que el tópico neorromántico de convertir a los estudiantes en beaux sauvages confiados en su instinto pero capaces de trabajar en equipo (tan criticado más tarde por intelectuales y pedagogos como el recientemente fallecido Tomás Maldonado) sigue teniendo adeptos, como demuestran los programas de tantas escuelas de arte y arquitectura y la tendencia a la colectivización en la producción del arte y el diseño. 
Pero no es menos cierto que la pedagogía de la Bauhaus (afín, por cierto a la de la española Institución Libre de Enseñanza) se llevó a cabo en un contexto minoritario, por no decir elitista, que poco tiene que ver con la masificación que hoy campa a sus anchas en las universidades europeas.

Luces y sombras se proyectan también sobre la utopía mayor de la Bauhaus: armonizar el arte con la industria. Si algo claro dejó el siglo XX es que, en lugar de integrarse con naturalidad en la vida (como quisieron las vanguardias), el arte ha pasado a ser la exclusiva de creadores, intelectuales, connaisseurs e instituciones. 
Ajena a cualquier componenda del tipo Bauhaus, la industria ha seguido su camino, aunque no haya renunciado nunca a que los objetos que produce sean bellos. 
Para conseguirlo, se ha servido menos de la figura del artista que la del diseñador, un oficio en parte inventado en la Bauhaus y que tendría su ejemplo mayor en Steve Jobs, el adalid de la estetización del objeto de consumo. 
En realidad, la industria nunca ha estado tan preocupada por la belleza como cuando ha roto sus lazos con el arte -si es que alguna vez los tuvo-, y, en este sentido, podría decirse que el mayor legado de la Bauhaus consiste en su fracaso.

PRIMER MANIFIESTO DE LA BAUHAUS, POR WALTER GROPIUS
¡El fin último de todo arte es el edificio! 
En otro tiempo, su decoración fue la más noble tarea de las artes plásticas, las cuales eran imprescindibles para la gran arquitectura. 
Hoy en día permanecen en un satisfecho aislamiento, del cual sólo podrán ser redimidas a través de la cooperación consciente de todos los artesanos. 
Arquitectos, pintores y escultores deben conocer y comprender de nuevo la naturaleza compleja de un edificio, en cuanto totalidad y también en sus partes. 
Así, su trabajo se llenará por sí mismo de aquel espíritu arquitectónico que ha perdido en el 'arte de salón'.I
Las viejas escuelas de arte eran incapaces de generar esta unidad. 
Y, desde luego, ¿cómo lo iban a conseguir, si el arte no puede ser enseñado? 
Se debe regresar al taller. 
Aquel mundo apenas pintado y diseñado de los dibujantes y artesanos debe por fin, una vez más, convertirse en un mundo donde se construyan cosas. 
Si el joven que siente amor por la actividad plástica vuelve a iniciar su profesión, como en los viejos tiempos, aprendiendo una artesanía, entonces el 'artista' improductivo no estará más condenado a practicar un talento artístico imperfecto, ya que sus habilidades estarán conservadas en los oficios artesanales, donde puede alcanzar grandes logros.
IArquitectos, pintores, escultores: ¡debemos volver a la artesanía! 
Pues no existe el tal 'arte profesional'. 
No existe una diferencia esencial entre el artista y el artesano. 
El artista es un artesano exaltado. 
Por gracia divina y en raros momentos de inspiración que superan a su voluntad, el arte florece inconscientemente del trabajo de sus manos, pero una base en artesanía es fundamental para cada artista. 
Allí reside la fuente original del diseño creativo.
I¡Construyamos pues un nuevo gremio de artesanos sin la distinción de clases que levanta un muro de arrogancia entre artesanos y artistas! 
Permitámonos todos juntos deseear, concebir y crear el nuevo edificio del futuro, que combinará todo en una única forma: arquitectura, escultura y pintura, y que un día se alzará hacia el cielo de la mano de un millón de artesanos como símbolo cristalino de una nueva fe.

Weimar, abril de 1919.

viernes, 18 de enero de 2019

Bauhaus: 8 edificios icónicos de la escuela radical que fue expulsada de Alemania por los nazis


publicada en BBC
Nacida en 1919, a raíz de la Primera Guerra Mundial, la escuela de arte Bauhaus de Alemania aportó un nuevo enfoque radical al diseño y a la estética que impactó la arquitectura modernista de todo el mundo. 

Estos son algunos de sus ejemplos más destacados.

GETTY IMAGES


La escuela Bauhaus fue fundada en Weimar, Alemania, por el arquitecto prusiano Walter Gropius (1883-1969). Su lema era "regresar al trabajo manual". 
A los estudiantes de la escuela se les enseñaba cerámica, grabado, encuadernación, carpintería, tipografía o publicidad. 
Esta fotografía muestra el edificio en Dessau, una ciudad en el este del país.
GETTY IMAGES


Este es el interior de la escuela de Dessau, que llegó a la ciudad en 1925. Con una estructura de acero y grandes paredes de vidrio, el edificio presentaba muchas características de la arquitectura modernista.

GETTY IMAGES


La estética Bauhaus combinó forma, función y eficiencia, y pronto se hizo evidente en los edificios alemanes. 
No lejos de la escuela, Gropius también diseñó casas independientes pero idénticas para los maestros de la Bauhaus.
GETTY IMAGES


Uno de los primeros trabajos de Gropius, el diseño funcional de la Fábrica Fagus en Alfeld, Alemania, anunciaba muchos elementos de la estética Bauhaus. 
Este conjunto arquitectónico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2011.1
GETTY IMAGES


Diseñada por Carl Fieger, el Kornhaus (granero, en alemán) fue construido a orillas del río Elba en Dessau en 1930. 
El piso superior incluía un salón de baile y un área de restaurante. 
Debe su nombre a un granero histórico que estuvo en la misma localización hasta la década de 1870. Está hecho de paredes de ladrillo y cuenta con un marco de hormigón armado.
GETTY IMAGES


El edificio semicircular Kornhaus se concibió originalmente con un balcón abierto, pero a la mitad de la construcción se cerró con un vidrio. 
La planta del sótano contaba con un bar con entrada independiente.
GETTY IMAGES


El complejo industrial de la mina de carbón Zollverein XII en Essen, Alemania, fue diseñado por Fritz Schupp y Martin Kremmer. 
La combinación simple de formas y eficiencia del edificio es típica de la filosofía Bauhaus.
GETTY IMAGES


En 1928, Gropius dejó la Bauhaus y fue reemplazado como director por Hannes Meyer. 
A él le seguiría como director el arquitecto Ludwig Mies van der Rohe (1886-1969), que comenzó a poner mayor énfasis en el diseño arquitectónico. 
La política alemana comienza a estar muy polarizada. 
Otra vista del complejo industrial de la mina de carbón Zollverein XII en Essen.
PAUL MAROTTA


A medida que crecía el apoyo a los nazis, la escuela comenzó a verse como un enemigo del nacionalsocialismo. Así que los estudiantes y maestros se vieron obligados a huir a una nueva sede en Berlín. 
Cuando Adolf Hitler se convirtió en canciller en 1933, la escuela fue cerrada. (Imagen de la Casa Walter Gropius, en Estados Unidos).
GETTY IMAGES


Después de mudarse a Estados Unidos, Gropius diseñó esta casa en Lincoln, en el estado de Massachusetts. 
A Gropius se le siguieron otros profesores de la Bauhaus como Ludwig Mies van der Rohe, Josef Albers, Herbert Bayer, Walter Peterhans y Laszlo Moholy-Nagy. 
(Imagen de la Casa Walter Gropius)
GETTY IMAGES


Mies van der Rohe diseñó el SR Crown Hall, la facultad de Arquitectura, en el Instituto de Tecnología de Illinois, Chicago. 
El edificio se completó en 1956.
GETTY IMAGES


En 1937, Laszlo Moholy-Nagy fundó la "Nueva Bauhaus" en Chicago. 
En 1938, el Museo de Arte Moderno de Nueva York dedicó a la escuela una exhibición que fue un gran éxito de taquilla. Aquí vemos otro ángulo del SR Crown Hall del Instituto de Tecnología de Illinois.
GETTY IMAGES


La Ciudad Blanca en Tel Aviv es un conjunto de más de 4.000 edificios que son ejemplo de la influencia del estilo de la escuela Bauhaus en el mundo. 
En 2003, la Unesco la designó Patrimonio de la Humanidad.

martes, 4 de diciembre de 2018

La inspiración detrás de la moda de David Bowie y Lady Gaga







publicado por la Gran gran historia
 Ampliamente conocida por su destreza arquitectónica, las líneas limpias de la Escuela Bauhaus también se extienden a la moda. La estética minimalista ha adornado las pistas de Yves Saint Laurent y Alexander Wang, adornó a estrellas del pop como David Bowie y Lady Gaga, y motivó el trabajo de la diseñadora Anne Gorke. Nacida en el lugar de nacimiento de Bauhaus, Weimar, Alemania, Gorke rinde homenaje a su educación con cada punto. Esta gran gran historia se realizó en colaboración con la Junta Nacional de Turismo de Alemania: www.germany.travel/bauhaus SUSCRÍBASE: https://goo.gl/vR6Acb Esta historia forma parte de nuestra serie Frontiers, en la que le presentamos el centro y la vanguardia de los soñadores, pioneros e innovadores que lideran la sociedad a la vanguardia. Permítanos llevarlo a lo largo de un viaje a lo que muchas veces imaginamos, pero que rara vez se logra. ¿Tienes una idea de historia para nosotros? Envíenos un correo electrónico a hey [at] GreatBigStory [punto] com Síganos entre bastidores en Instagram: http://goo.gl/2KABeX Comuníquese con nosotros en Facebook: http://goo.gl/Vn0XIZ Llámenos en Twitter: http://goo.gl/sY1GLY Venga a visitarnos en Vimeo: http://goo.gl/T0OzjV Visite nuestro mundo directamente: http://www.greatbigstory.com




Colaborador
germanytourism

martes, 20 de noviembre de 2018

Viaje a Cusco y al Valle Sagrado, Perú.



Voyage à Cusco et la Vallée Sacrée, Pérou from Argentina Excepción on Vimeo.

por Argentina Excepción

Cusco es conocida como la capital del imperio inca que gobernó todo el Perú durante varios siglos hasta la llegada de los colonos españoles. Vemos que se ha prestado especial atención a cada edificio monumental, del cual a veces solo hay los cimientos, cubiertos por construcciones coloniales posteriores. Cusco fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1983 por la UNESCO.
El Valle Sagrado goza de un clima bastante suave a pesar de la gran altitud, lo que permite que las culturas se desarrollen desde los precolombinos en una especie de laboratorios agronómicos que consisten en terrazas circulares como en Moray. Cerca de las salinas de Maras ofrecen un impresionante paisaje de contraste, con sus pisos blancos. Muchos otros sitios le permiten descubrir artesanías tradicionales en el camino a Machu Picchu.
Para obtener más información sobre Machu Picchu: http://www.peru-excepcion.com/regions-perou/region-de-cusco/machu-picchu
Conozca más sobre Chile, Argentina, Bolivia y Perú: guías de viajes completas e ideas, visite nuestra agencia de viajes local: http://www.argentina-excepcion.com - http: //www.chile -excepcion.com - http://www.bolivia-excepcion.com - http://www.peru-excepcion.com/
Musique : crédit Patricio Sullivan – patricioesullivan@yahoo.com.ar
ubicacion


Plaza central 360*




Qoricancha (en quechua: Quri Kancha, 'Templo dorado') es el templo inca político, religioso del centro geográfico de la ciudad del Cuzco en el Perú


jueves, 15 de noviembre de 2018

ARQUITECTURAS - LA BAUHAUS DE DESSAU de WALTER GROPIUS vistos por ORIOL BOHIGAS



LA BAUHAUS DE DESSAU Un film de RICHARD COPANS Presentación y comentarios de ORIOL BOHIGAS “Gropius y la Bauhaus son fundamentales en el movimiento moderno.” Ha sido Director de la Escuela de Arquitectura de Barcelona, Delegado de Urbanismo y Regidor de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona. Está asociado con varios arquitectos en el estudio MBM Arquitectes. Entre sus obras destacan: Viviendas Nova Icària y Vila Olímpica y Puerto Olímpico. Es autor, también, de una importante obra bibliográfica sobre arquitectura. LA BAUHAUS DE DESSAU Construido en 1926 en la Alemania de la república de Weimar, el edificio Bauhaus de Dessau se considera la mayor obra de Walter Gropius, conocido también por ser un gran teórico y divulgador. Uno de los edificios más célebres de la arquitectura del siglo xx.

Konstruktion Argentina de Fernando Molnar

película documental 
duración: 65 minutos

  • Título original: Konstruktion Argentina
  • Estreno: 08.11.2018
  • Clasificación: Apta para todo público
  • Director: 
    Fernando Molnar
    .
  • Guionistas: 
    Fernando Molnar
    Melina Abrutin
    Fabio Grementieri
    .
  • Director de fotografía: 
    Tomás Ridilenir
    .
  • Montaje: 
    Alejo Santos
    .
  • Producción: 
    Daniel Welner
    .


“KONSTRUKTION ARGENTINA” TEASER Dir: Fernando Molnar / Prod: Werner Cine


Konstruktion Argentina es un documental que nos descubre el legado alemán en la arquitectura argentina.

Argentina fue un laboratorio de combinaciones culturales donde varios países dejaron una huella. 

Al cumplirse 100 años del nacimiento de la Escuela de la Bauhaus, inaugurada por el arquitecto alemán Walter Gropius, el realizador Fernando Molnar (Rerum Novarum y Mundo Atlas) se propone, mediante el artilugio de un arquitecto que investiga a la manera de un detective, seguir las huellas de la arquitectura e ingeniería alemana en Argentina. 

Los lugares que Gropius conoció y otros que, hipotéticamente, pudo haber admirado, aún sin certeza de que los haya visitado.

En sus conferencias, Walter Gropius mencionaba a los silos de Molinos Río de la Plata, construidos en 1903, en Puerto Madero, como símbolo de la modernidad, futuristas, sin derroche de material. En 1998 fueron demolidos, pero en la arquitectura argentina se conservan otros rastros de la influencia alemana en nuestro país. Konstruktion Argentina los rastrea, con un carácter didáctico, belleza en las imágenes y un buen uso de cámaras aéreas. Contiene además, un interesante uso del sonido ambiente y prescinde totalmente de la música como elemento ornamental. Los encuadres y la duración de los planos son perfectos para contemplar la arquitectura sin distracciones.

El documental está lleno de datos curiosos para amantes de la arquitectura y no tanto, sobre lugares y edificios por los que quizás pasemos frecuentemente sin tener mayores datos sobre ellos. 

Así, nos enteramos de la influencia germánica en la construcción del conjunto monumental de edificios públicos en la ciudad de La Plata: el Palacio de Justicia, el Palacio Municipal, la Catedral de estilo neogótico, el Museo de Ciencias Naturales, el Zoo y el Observatorio astronómico, todo un parque científico y cultural. 

A la manera de La isla de los Museos de la ciudad de Berlín.



De Buenos Aires, puede citarse la estación Perú de la línea A, la primera estación de subtes de toda Latinoamérica, casi idéntica a una en Berlín, de cuya construcción formaron parte arquitectos alemanes y argentinos formados en Alemania. O el Edificio Comega, que fue el primer rascacielos del mundo construido bajo los principios de la Bauhaus. Además de la arquitectura racionalista que prevalece en el Hospital Churruca. Se menciona también al Banco Nación, del arquitecto Bustillo, que posee una de las cúpulas de hormigón armado más grandes del mundo.

El elemento ideológico mencionado en este segmento hace referencia a la exageración de la escala, con la pretensión de que el ciudadano se sienta sometido al poder del estado. Bustillo es mencionado también por la elaboración de conjunto del Hotel Provincial y el Casino de Mar del Plata, de una escala monumental, a la manera de la arquitectura nazi, imperante en esa época.

Hay otros lugares en el país en el que es clara la influencia de la escuela de la Bauhaus, como el Mercado y frigorífico La Armonía, en Santiago del Estero, construido por un estudio alemán, con una losa parabólica de hormigón armado de estilo futurista. 


Es curioso, además, el caso del edificio del Automóvil Club Argentino, compuesto por dos cuerpos muy distintos, uno con referencias a la arquitectura imperial del Tercer Reich, el contrafrente refiere a la influencia estética racionalista de la escuela de la Bauhaus. Todo un edificio repartido en ideología.

lunes, 12 de noviembre de 2018

El escritor Gustavo Nielsen pide salvar el Parador Ariston de Mar del Plata.



Ubicado en el barrio de La Serena de Mar del Plata, el edificio es una ruina pero la única obra del húngaro Marcel Breuer, uno de los padres de la arquitectura y el diseño modernos.
por Gustavo Nielsen para Arq.

Un trébol de cuatro hojas es un trébol de la suerte. Cuesta encontrarlo entre todos los que tienen tres. Por eso dicen que si llegas a tener uno lo cuides como a un talismán. En una maceta primero, hasta que llegue al máximo de tamaño; adentro de un libro cuando ya esté arrancado, para que conserve la forma y la gracia en el tiempo. Y va a traerte suerte toda tu vida.

Parador Ariston. Foto histórica de 1950.
El Parador Ariston es un trébol de cuatro hojas, y sin embargo no tuvo suerte ni siquiera para él. Tiene más suerte en la novela gráfica de Gustavo Diéguez, porque ahí, en la ficción, es propiedad de Victoria Ocampo. Para su inauguración ella organiza una fiesta de disfraces. Marcel Breuer, uno de los asistentes, consigue los trajes originales del Triadic Ballet de Schlemmer. La única condición que pone Breuer es que no se tomen fotos. Victoria, a quien nadie le va a ordenar nada, contrata a Gómez para que tome fotos de incógnito. Lo que sigue es una serie de misterios hilados en una trama de novela negra. Así arranca el comic que publicará Dieguez el año que viene. “Por fin alguien dignifica al Parador”. Él tose un poco y espoilea: “No te alegres mucho, en el policial acaba arruinado, igual que ahora”.
Parador Ariston. Barrio La Serena, Mar del Plata, fotos obtenidas el 31 agosto 2017 por Francisco Kito Mendes.

Sé que Fernando Velardocchio junto a la arquitecta Fernanda Lisso están haciendo un documental sobre este mítico edificio diseñado y construido en 1947 por Breuer –exponente clave de la Bauhaus- y los socios locales Catalano y Coire. La película investiga desde los motivos que trajeron al arquitecto estrella a Buenos Aires hasta la situación actual. “Al principio -cuenta Fernando- fue una simple investigación sobre una obra descuidada del Movimiento Moderno. Pero de inmediato aparecieron testimonios de personas que vivieron o trabajaron en el Ariston, sumados a las agrupaciones barriales marplatenses que pelean por recuperarlo y convertirlo en centro cultural” y agrega: "Participan del documental los arquitectos Graciela Di Iorio, Alejandro Novacovsky, Horacio Goyeneche, el especialista en Patrimonio Arquitectónico Moderno Enrique Madia y el arquitecto Hugo Kliczkowski, quien en los últimos años ha tomado la iniciativa de juntar firmas y exigir por la protección y recuperación del edificio. Y colaboraron la Senadora Nacional Marta Varela y el Concejal marplatense Santiago Bonifatti, presentando proyectos normativos en el Congreso Nacional y en el Honorable Concejo Deliberante de General Pueyrredón"
.


Historieta. El arquitecto Gustavo Diéguez creó una ficción que reúne a los principales personajes de la modernidad argentina en el Parador de Marcel Beruer. Se publicará el año que viene.

Historieta. El arquitecto Gustavo Diéguez creó una ficción que reúne a los principales personajes de la modernidad argentina en el Parador de Marcel Beruer. Se publicará el año que viene.

También vi el trébol en la exposición de la Bauhaus en el Museo de Arte Decorativo, hace muy poquito. Estaba en una foto preciosa, del día de la inauguración, expuesta en el subsuelo junto a facsímiles de las sillas Bauhaus que se podían probar y al spot televisivo de la exposición que se hizo en el MNBA en los setentas.

Tanto el documental como la historieta parecieran reforzar la teoría de que el Parador Ariston no tiene suerte, desmintiendo la predicción de las cuatro hojas. Sin embargo, hoy tenemos una buena noticia. A un año de los festejos del cumpleaños número cien de la escuela alemana, el edificio obtuvo media sanción en el Senado convirtiéndolo en Monumento Histórico Nacional. Una ley que espera el dictamen de los diputados, protegerá al edificio ubicado en el barrio de La Serena de la ciudad de Mar del Plata, partido de General Pueyrredón.

Ficción. El dibujo del arquitecto Gustavo Diéguez para su comic
que aparecerá el año que viene.





Pasa a la Cámara de diputados para que sea Ley y se declare Monumento Histórico Nacional. El pedido de protección como Monumento Histórico fue realizado enchange.org con el apoyo de 13.670 firmas.

El arquitecto Madia y otros expertos consultados del ICOMOSplantean sus dudas acerca de si la estructura puede aún salvarse, por el estado de deterioro que acusa. Pero la pregunta es: si no lo salvamos, ¿Qué vamos a hacer? ¿Dejarlo como está hasta que se caiga solo? ¿Demolerlo? El Parador es pequeño, casi una alhaja. Hay que enviar un joyero a repararla, y hay que visibilizar lo máximo posible todo el proceso.



Parador Ariston. Barrio La Serena, Mar del Plata, fotos obtenidas el 31 agosto 2017 por Francisco Kito Mendes.

A Hugo Kliczcowski se le ocurrió hacer una página con toda la historia que circula por ahí. 
A mí se me ocurrió una acción plástica, una especie de happening. Empapelar el Ariston, como si fuera una encomienda que mantenga su forma externa y proyectar allí las fachadas originales. Para verlo otra vez nuevo en escala real. Y organizar en sus exteriores una fiesta con actores disfrazados no ya del histórico ballet mecánico, sino con disfraces nuevos, actuales, pensados a la manera de la Bauhaus. Registrar la noche en un vídeo.

Sería maravilloso llegar a los cien años con el edificio restaurado, pero no creo que den los tiempos. De mi evento creativo participará la FADU, con un grupo de arquitectura armado por la arquitecta Sanjurjo, uno de Diseño Gráfico y uno de Indumentaria y Textil a confirmar, más la cátedra de Campos/Trilnick en Imagen y Sonido. La acción -¿poética? ¿lúdica? ¿plástica?- sería una simulación de lo que podría suceder en ese lugar si esta obra de arquitectura estuviese viva.

Sostener la arquitectura para sostener la memoria


El Parador Ariston, una ruina moderna

por Hugo Klicskowski


ubicación

street view

street view 2



Peticion Change Org 2017

El Ariston, edificio de la Bauhaus está en ruinas en la Pcia. de Bs. Aires. Salvémoslo SOS


El Parador Ariston de 1947, obra de los arquitectos Marcel Breuer, Eduardo Catalano y Carlos Coire, por falta de cuidados se ha transformado en una ruina, moderna, pero ruina al fin.Obra magnífica por su sencillez e importancia arquitectónica a pocos km de Mar del Plata, en la Playa Serena. Necesitamos juntar firmas para rescatar al Aristón del olvido actual.
Obra del arquitecto Marcel Breuer (Profesor de la Bauhaus) y los arquitectos argentinos Eduardo Catalano y Carlos Coire, ambos de una enorme como trascendente carrera docente y profesional en la Argentina y los EEUU.
Los edificios se construyen también con las historias que en ellos suceden, dejarlos abandonados y al borde de su desaparición provoca la desaparición de nuestras propias historias. No debemos dejar que suceda.
Necesitamos juntar firmas para que sea declarada su protección como monumento histórico. Fue el lugar donde los vecinos se juntaban a celebrar sus reuniones familiares, fiestas y encuentros. Y también la única obra de la escuela Bauhaus, que a pedido de la Universidad de Buenos Aires existe a pesar de sus pesares en la Argentina.